EFE
Los incendios intencionados afectaron también a vehículos de servicio de grandes consorcios como Siemens o el grupo energético Vattenfall, señaló la policía, cuyo portavoz subrayó que el mayor número de ataques coincidió con la cumbre del G8 celebrada en el balneario báltico alemán de Heiligendamm.
En ese sentido, señaló que en mayo ardieron por completo 36 limusinas y vehículos oficiales en la capital alemana, mientras que en septiembre tan solo fueron cuatro, y subrayó que otros muchos vehículos resultaron dañados en distintos grados al estar aparcados cerca de los que fueron objeto de un atentado.
La policía destacó que los autores de los incendios utilizan habitualmente pastillas como las que se usan para encender barbacoas.
Hasta ahora han sido identificados 14 jóvenes radicales de izquierdas como presuntos autores de los incendios, de los que uno fue ya condenado el pasado octubre a una pena de siete meses de cárcel, aunque disfruta de libertad condicional.
Las autoridades atribuyen los atentados a grupos radicales de izquierdas que protestan de esa manera contra quienes consideran culpables del cambio climático por conducir vehículos de elevado consumo o pertenecer a empresas presuntamente contaminantes.
La policía señaló que más frecuentes que los incendios intencionados son los casos de limusinas o todoterrenos de lujo que amanecen con sus cuatro ruedas deshinchadas.