CRISTINA LAMAGRANDE VALENCIA
?Padre de Arduino y defensor de la democratización de los contenidos web. Defiende ante todo que la plataforma es una herramienta para crear otros programas. Su objetivo es enfocar este uso a artistas, diseñadores y cualquier interesado en objetos y entornos interactivos.
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"Su aplicación más básica es la educativa. Su campo real de utilización sería en colegios, universidades. Al alcance de todos, mayores y jóvenes, con cualquier nivel de informática y programación. Ése era mi objetivo y el de Máximo Benzi cuando desarrollamos Arduino" así presentó David Cuartielles la plataforma sobre la que estos días imparte talleres en Campus Party.
¿De dónde salió la idea del proyecto Arduino?
En el año 2005 yo fui como investigador invitado al centro de Diseño Interactivo IBREA, en Italia. Y fue entonces cuando descubrimos la necesidad de que se pudiese imaginar y probar la funcionalidad práctica que iban a tener aquellos objetos que estaban inventando. Se trataba de una simulación. Nuestro objetivo era hacerlo de forma mucho más sencilla y más barata, y empezamos haciéndolo de nuestro bolsillo, con una inversión inicial de 300 euros, luego fueron 6.000, y ahora se autofinancia. Eso fue la semilla de todo. Después sacamos una tirada más grande y así llegamos aquí sin darnos cuenta.
¿Arduino existiría sin los softwares libres?
No, no podría. Porque todas las herramientas que hemos utilizado son de software librey los sistemas de programación se basan en el intercambio de códigos. De hecho, Arduino sobrevive gracias a las peticiones de los usuarios, que nos dan ideas que nosotros desarrollamos.
¿En qué consiste la filosofía del software libre?
Tema difícil. Muchas discusiones y diferentes opiniones. La idea inicial es que los propios usuarios tengan acceso a los códigos abiertos de los programas para modificarlos, mejorarlos y desarrollarlos.
¿Cree que empresas como Microsoft se abren hacia esta filosofía de códigos abiertos?
Yo creo que sí lo hacen. Lo que pasa es que influyen temas de todo tipo. Desde la imagen, a la política y sobre todo el dinero. El pago de licencias está cada vez más obsoleto, y necesitan innovar para conseguir no perder imagen, más aún después del fracaso que fue Windows Vista.