MARÍA VERDOY
No vienen de muy lejos, pero la tecnología sí que les queda algo atrás. Aielo de Rugat es un pueblo valenciano de solo 188 habitantes y un porcentaje aún más reducido de ordenadores con Internet, y por eso la Campus Party ha querido acercar a 54 de ellos a las tecnologías del nuevo mundo digital.
Este pueblo, con una media de edad de 53 años, puede considerarse, según fuentes de la organización, como una de las zonas rurales susceptibles de sufrir la llamada "brecha digital".
La Campus Party, que "lucha" para que nadie se retrase en esta carrera incesante de la tecnología, ha incluido a este grupo en su programa contra la exclusión digital.
Así, 39 de estos vecinos llegados hoy a la Ciudad de las Artes y las Ciencias han recibido un diploma que les acredita como Internautas tras haber realizado un curso de iniciación básica.
"Es todo muy bonito", asegura Rosa Claret, que admite que lo más parecido que ha hecho a usar un ordenador en sus 76 años de vida ha sido la mecanografía que estudiaba en el colegio.
"Yo, como soy mayor, ya no estoy para estos trotes", confiesa Rosa, por lo que prefiere que a "eso de Internet" se dediquen sus nietos. Para ella quiere, "a estas alturas", "buenos alimentos y tranquilidad".
Por su parte, Josefa Lorente no se acaba de ver delante de uno de estos aparatos: "El ratón se me resiste", dice un poco avergonzada antes de explicar que algún día sí que le gustaría cambiar "el mocho por el ordenador".
Pero tal vez Josefa cambie de idea después de escuchar a Emi, una ama de casa de 51 años que asiste en Valencia a su quinta Campus Party consecutiva. Esta "heroína" ha contado hoy su experiencia a los vecinos de Aielo de Rugat, quienes, algunos con ojos incrédulos, han escuchado su historia.
Los principios de Emi fueron "horribles", "muy duros", pero cinco años después es la misma persona que reconoce, como si nada, que ha dormido seis horas en tres días, y que la noche anterior la pasó en vela jugando al "Counter", "un juego de chicos" donde se convierte "en un muñeco": "Me dan una metralleta y lo pasa genial".
"Si con mi experiencia consigo que alguien igual de ceporro que yo se anime a iniciarse, me doy por satisfecha", indica Emi. "Yo he limpiado casas toda mi vida, y punto, nada más", así que "cualquiera puede hacerlo", añade esta vecina de Bicorp (Valencia).
La consellera de Justicia y Administraciones Públicas, Paula Sánchez de León, ha presidido el acto en el que esta ama de casa ha contado su experiencia y se ha mostrado entusiasmada con su participación, ya que considera que con el ejemplo de Emi queda claro que "este sueño es realizable por todos".
"Ahora, sólo una enfermedad me sacaría de la Campus" y "la verdad es que soy una 'crack'" son declaraciones que, de la boca de esta "madre de familia" -así se considera ella a pesar de su "vida cibernética paralela"- han presenciado los 54 visitantes de Aielo de Rugat.
No saben si llegarán a los niveles de Emi, pero algunos, como Graciano Linares, de 56 años, reconoce que no se ha movido mal en su primer acercamiento a Internet. "Antes no sabíamos ni enchufar el ordenador a la red y ahora ya sabemos ponerlo en marcha", subraya satisfecho.
Tras su debut como ponente, Emi se marcha a casa para ducharse, hacer la comida, comer con su marido -a quien "riñe" si le ve leer un periódico en lugar de recurrir a su versión digital- y volver a ocupar su sitio en la Campus hasta que él le traiga la cena.
Y no duda en asegurar que las cosas han cambiado: "Ahora, el ordenador es el que me teme a mí".