08 de noviembre de 2017
08.11.2017

Pocoyó, el niño que no quería ser un Telettubi

Guillermo García, creador de la serie, asegura en València que su personaje quería "escapar" de paternalismos e imágenes poco realistas

08.11.2017 | 04:15
Pocoyó, el niño que no quería ser un Telettubi

Pocoyó no quería ser un niño normal. No quería seguir las modas de quienes marcaban la tendencia televisiva de su época. Fue, si se permite el concepto y la expresión, un rebelde.

El creador y director de Pocoyó, Guillermo García, reconoció ayer en València que esta exitosa serie de animación quiso en sus inicios «escapar» de la imagen paternalista y poco realista que había de los niños en la televisión de la época «para no parecerse a los Teletubbies» que triunfaban entonces.

«Pocoyó es un estilo de cortometraje minimalista, casi de cine mudo, en el que el personaje es lo más importante y en el que no hay argumento ni historia», dijo ayer García durante su intervención en unas jornadas sobre la internacionalización de la animación celebradas en València. García creó en 2003, junto a David Cantolla y Luis Gallego, el particular mundo de Pocoyó y sus amigos en pequeños capítulos diseñados en España por la firma Zinkia y producidos por la británica Granada Internacional.

El también director del corto Doomed habló sobre la relación entre los animadores y los guionistas, y expuso que, mientras el animador peca de poner por encima de la historia o de los personajes el dibujo, el guionista suele ser poco funcional.

«El guionista tiene que darle munición al arma, que es el personaje que ha creado el animador, y tiene que darles las herramientas para que el director pueda jugar con ese personaje», apuntó García.

Al animador le «divierten este tipo de personajes arquetípicos porque dan conflicto», algo que chocaba entonces con el mundo preescolar, donde había una ausencia casi total de ese tipo de situaciones.

García también ve importante el contraste entre los personajes y el dotarles de una perspectiva cómica, útil para entender cada rol y marcar la diferencia entre cómo se ve el personaje y cómo le ven los demás.

El futuro de la animación

En las jornadas se habló asimismo sobre las posibilidades para el futuro de los animadores españoles: luchar para defender las producciones locales o salir al extranjero para explotar su talento.

La presidenta de la Associació Valenciana d´Empreses Productores d´Animació (Avepa), Paloma Mora, defendió que «tiene tanto valor salir fuera como defender hacer producciones aquí». «Todas las producciones grandes han conseguido triunfar porque primero tuvieron apoyos autonómicos», expuso Mora, quien añadió que «es importante defender que las producciones se rueden aquí porque hay muchos profesionales españoles y valencianos, y de esto tienen que ser conscientes las instituciones».

Para el productor ejecutivo de Wise Blue Studios, Maxi Valero, España no puede competir en este sector contra potencias como Francia o Canadá y ha reconocido que «a pesar de que a nivel artístico y animación» nuestro país está «muy bien visto», casi todos los profesionales «trabajan fuera para explotar su talento».

«Podemos resignarnos o pelear para que aquí se equiparen las condiciones a territorios extranjeros y no solo dar el enfoque de que hay que irse fuera para triunfar», añadió por su parte Mora.

El productor de WBS habló también sobre la nueva manera de producir contenido: «La conectividad ha creado una sobreestimación para percibir conceptos, se asimila más rápido pero durante menos tiempo», y mencionó el éxito de plataformas como Netflix por «darle al espectador el control y la accesibilidad».

Esta jornada estuvo organizada por el Institut Valencià de Cultura y por Escriptors de l'Audiovisual Valencià (EDAV).

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