11 de diciembre de 2015
11.12.2015
DEPORTES
Un batacazo anunciado

Las causas del fracaso

La marcha de Rufete, los fichajes de jóvenes sobrevalorados y la venta de Otamendi propician el primer gran fiasco

11.12.2015 | 10:21
Peter Lim, al fondo y al centro del palco, en un partido del juvenil ante el Lyon en Paterna.

Desde que el Valencia anunciara a principios de julio la destitución de Rufete y de Ayala como máximos responsables de la dirección deportiva del primer equipo, el club entró en una espiral de despropósitos que ha acabado con la eliminación de la Champions a las primeras de cambio.

­Gary Neville hubo de afinar sus dotes de comunicador para transmitir confianza tras su estreno como entrenador en una noche gris para el Valencia, eliminado en la primera ronda de la Champions ante rivales accesibles (el Zenit y el Gante) al caer incluso ante el último del grupo, el Lyon (0-2), que no había ganado a nadie hasta la fecha del miércoles. No se le puede achacar nada a Neville, recién llegado y al mando de una herencia envenenada. Dispone de un conjunto exhausto, desestructurado y ansioso que se enfrenta a cuatro partidos de Liga para enderezar el rumbo o caer en la sima: el Eibar (imposible de pronunciar para el técnico inglés, por mucho que lo intentara en la noche de la derrota), el Getafe, el Villarreal y el Madrid. Estas son algunas de las causas del fracaso:

La destitución de Rufete y de Ayala. El despido de Rufete y de su mano derecha, Ayala, artífices de fichajes notables a un precio razonable (Otamendi, Mustafi y Rodrigo de Paul), dejó vía libre para que el agente Jorge Mendes campara a sus anchas en la confección de la plantilla con la complicidad del entrenador, Nuno, encargado de promocionar a sus representados (10) hasta su último día en el banquillo (la humillante derrota en el Sánchez Pizjuán). Solo el Madrid y el Valencia carecen de director deportivo. Muchos se han postulado para el cargo, pero ninguno ha sido el elegido por el dueño, Peter Lim.

La venta de Otamendi. Lim anunció a través de sus representantes (el ex presidente Amadeo Salvo a la cabeza) que los tiempos de Manuel Llorente, cuando cada año vendía al mejor futbolista, habían acabado. Sin embargo, Otamendi, un coloso en el pasado curso, salió en verano en dirección al Manchester City por 45 millones. Su sustituto, el tunecino Abdennour, por quien se abonaron al Mónaco 25 millones, está lejos de la jerarquía del central argentino.

Los fichajes de jóvenes inexpertos. Cuántas veces excusó Nuno el pobre rendimiento de su equipo por la juventud de sus jugadores, la plantilla más joven no solo de la Liga sino también de la Champions. Pero esa fue una elección de Nuno y de su agente (o al revés). Se pagaron cifras desorbitadas por esos valores y el resultado ha sido decepcionante, superados los chicos (Danilo, Santi Mina y Cancelo) por las exigencias de la Champions. Al equipo le ha faltado cuajo. No ha habido líderes. Y a excepción de Mustafi, de apenas 23 años, ninguno de los veteranos ha querido alejarse del confort del perfil bajo. A 12.000 kilómetros de distancia, Lim ha dirigido al club a su primer gran fracaso bajo su mandato.

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