17 de febrero de 2016
17.02.2016
Liga

El suplicio del balón parado

Ayestarán va a trabajar la estrategia en el Valencia, uno de los peores equipos de Primera tanto en defensa como en ataque

17.02.2016 | 04:15
El suplicio del balón parado

El Valencia tiene muchos asuntos deportivos que atender para mejorar sus prestaciones sobre el campo. Hay mucho que trabajar en la pizarra. Sus pírricos números de esta temporada no son producto, solamente, de su falta de rigor táctico, que lo han convertido en un conjunto vulnerable en defensa y plano en ataque. El equipo adolece, también, de la falta de un plan claro en el terreno de la estrategia.

Los datos están sobre la mesa. El Valencia marcó 9 goles en jugadas a balón parado la pasada temporada; en la actual, sólo suma 3. Un gol cada 8 partidos. Dos de ellos fueron productos de la calidad en el golpeo de Parejo, de falta directa, donde priman más el talento y la imaginación. El otro, de Negredo, al rematar desde el segundo palo un saque de córner. En defensa es otro punto débil para los valencianistas. El gol del espanyolista Duarte, el sábado en Mestalla, es un retrato. Marcó de cabeza, sin oposición, desde el área pequeña, aunque Alves reconoció su error.

La escasa rentabilidad del Valencia en las jugadas a balón parado resulta llamativa atendiendo a la nacionalidad de su entrenador. Gary Neville, inglés, proviene del fútbol donde cada córner es celebrado como medio gol. Esa devoción británica por la estrategia, sin embargo, no la ha plasmado en el Valencia. Desde su llegada, en la jornada decimoquinta, el conjunto blanquinegro no ha anotado ni un sólo gol en una acción a balón parado.

Ni un remate al saque de un córner o de una falta. Los tres tantos se produjeron con Nuno en el banquillo. Los dos de Parejo, ante el Athletic y Celta; el de Negredo, ante el Deportivo, en Mestalla, después de que Santi Mina «peinara» un córner lanzado por De Paul. Cuatro meses después, nadie ha vuelto a hacerlo. La llegada de Pako Ayestarán como segundo entrenador va a servir para revertir esta carencia.
Con la marcha del central Otamendi al Manchester City, el Valencia perdió a un futbolista de peso en las acciones a balón parado. Un defensa decidido en el remate, de los que sacan provecho a su corpulencia. El gol de la remontada ante el Real Madrid en Mestalla, a mitad de la temporada pasada, retrató el poderío del argentino. El mismo que ofrecía en las cercanías de Diego Alves para marcar territorio. Sin Otamendi, el Valencia anda necesitado de futbolistas preparados para atacar el balón en los córners. Le queda Mustafi, otro central con determinación, que esta temporada sigue sin marcar. A los lanzamientos de Parejo „la pasada temporada, Piatti adquirió más protagonismo en las faltas indirectas„ no hay una respuesta contundente.

«Hay buenos centradores, pero falta gente que ataque el balón», explica el exfutbolista del Valencia y técnico Álvaro Cervera. «Sí que se ve trabajo, pero falta activación. Por ejemplo, en las faltas en contra, el equipo sí que intenta adelantar la línea. En los córners en contra, falta una reacción más rápida», añade.

La falta de rentabilidad del Valencia en la estrategia contrasta con el rendimiento que le sacan otros equipos. El Atlético de Madrid de Simeone, por ejemplo, que el año pasado sumó 12 goles de esta manera, por delante del Real Madrid y el Barcelona. Este año suma cuatro. Mención especial merece el Rayo de Paco Jémez, líder de esta clasificación esta campaña (7), empatado con el Real Madrid. El Valencia es el décimosexto, sólo por delante de la UD Las Palmas, Sporting de Gijón, Betis y Celta. El conjunto de Nuno la pasada campaña fue el quinto. El Valencia es uno de los conjuntos más débiles a balón parado, tanto en ataque como en defensa. Ayestarán tiene trabajo por delante.

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