19 de abril de 2016
19.04.2016

La semana fantástica de Pako Ayestarán

El técnico, firme candidato a la renovación, ha transformado la competitividad del Valencia en siete días y ante rivales de altura

19.04.2016 | 13:16
Ayestarán imparte instrucciones en el Camp Nou.

Siete días no son suficientes para cambiar el signo de una temporada sin solución desde hace semanas, pero sí han ayudado a rectificar el ánimo de todo el valencianismo. Así ha sido la semana fantástica de Pako Ayestarán en el banquillo del Valencia. De la amenaza latente del descenso antes de recibir al Sevilla, a alcanzar la tranquilidad con un triunfo de tintes épicos en el Camp Nou. Seis puntos que pacifican el ambiente y que dibujan por donde puede orientarse el destino del club. De primeras, el giro radical en los resultados, no tanto en un juego que progresa lento pero con firmeza, han reforzado la posición de Ayestarán como candidato número uno a ocupar el banquillo de Mestalla en el próximo curso.

La mejoría del Valencia ha sido inmediata y ha llegado en el momento más delicado, cuando tras la derrota en Las Palmas, los duelos contra el Sevilla y el Barcelona se temían como prematuramente amortizados.

Ideas claras y convicción
En un bloque joven, tierno y atormentado por las dudas, Ayestarán ha logrado transmitir pausa y normalidad. El trabajo psicológico en algunos jugadores se ha notado. Parejo, en un año irregular, ha sido decisivo en las dos victorias contra Sevilla y Barcelona. Como ya hicieran en años anteriores Ernesto Valverde o Juan Antonio Pizzi, también técnicos llegados en la segunda vuelta, Ayestarán ha entendido la necesidad de recurrir al excentrocampista del Madrid como brújula del equipo. Mustafi ha vuelto a ser el central efectivo y expeditivo y se ha desprendido de la tensión que acumulaba durante la campaña y que ocasionó episodios como la bronca con Paco Alcácer en Las Palmas. Su compañero en la línea defensiva, Aymen Abdennour, es uno de los rescatados más significativos. Poco integrado en la convivencia de grupo y con un rendimiento inferior al de las expectativas de su fichaje, Ayestarán ha cuidado el trato con el tunecino y le ha hecho sentirse importante. Con margen amplio de mejora, sobre el campo ha sabido explotar mejor sus virtudes.

Un fútbol en evolución
El Valencia todavía es un paciente en plena convalecencia y no ajeno a recaídas, pero el juego del equipo ha evolucionado. El Valencia se mueve con parámetros sencillos pero bien definidos, que han aportado una mínima identidad de juego y automatismos que se han visto reflejados en una mayor frecuencia ofensiva, en casa ante el Sevilla, y con un despliegue coordinado al contragolpe en casa del Barcelona.
Otro punto favorable ha sido en la gestión de los cambios, una tumba abierta en las segundas partes con Gary Neville. Al menos ante Sevilla y Barça, la competitividad no ha descendido y el equipo ha mantenido su nivel. Contra el Sevilla, Negredo acabó siendo decisivo. Ante el Barça, las sustituciones apuntalaron la defensa en el momento de mayor agobio local y, con la entrada de Paco Alcácer, se refrescaron las opciones de contra. El único lunar sigue siendo el de la seguridad defensiva. Se ha ganado en contundencia pero la portería aún no ha vuelto a estar a cero. Y así ya han pasado 23 jornadas.

El físico aún no se aprecia
Desde el punto de vista físico el Valencia sigue siendo un equipo limitado. El plan de dobles sesiones de Ayestarán no se reflejará en resultados, según el propio técnico, hasta las dos últimas jornadas de campeonato.

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