03 de julio de 2016
03.07.2016
Entrevista

Gayà: "Yo soy el de hace dos temporadas, no el de la pasada"

Gayà repasa sus inicios en la cantera de Paterna, la relación cons sus padres y la celeridad con la que ha vivido lo mejor y lo peor del fútbol en el Valencia

03.07.2016 | 01:01
Vídeo: Arturo Iranzo

José Luis Gayà (Pedreguer, 21 años) habla en un valenciano excelente, con la sonoridad de las eses propia de su comarca (Marina Alta), y una madurez impropia de un chico de su edad, con la piel ya curtida tras dos años en Primera

¿Qué tiene el fútbol que hace feliz a un niño de cuatro años cuando marca un gol?
El fútbol es tan grande que miras a los niños y transmiten tantas cosas en los ojos que me pone muy contento. Pasar los días en el Campus con ellos me hace olvidarme de todo y sonreír. Tienen un brillo que solo da el fútbol.

¿Qué ve en esos ojos?
Veo alegría, sinceridad, niños que solo quieren disfrutar.

¿Qué le gustaría enseñarles?
Que disfruten, que se lo pasen bien y que no piensen en nada más. Y que estudien porque están en esa edad. Enseñarlos a disfrutar.

Porque hoy en día hay una presión fortísima con los chavales para que sean futbolistas.
Los padres sobre todo están encima de los niños porque quieren que lleguen a ser jugadores del primer equipo. Y eso me parece una locura. Es tan difícil poder vivir del fútbol... Siempre he tenido la suerte de que mi padre y mi madre nunca me han obligado a hacer nada y estoy totalmente en contra de los padres que están encima de los niños y no los dejan disfrutar. Espero que eso vaya acabándose.

¿Sus padres no le han presionado nunca?
Todo lo contrario. Cuando fiché por el Valencia, al final de año siempre me decían que seguramente yo no iba a seguir para que yo no me hiciera esa ilusión de poder seguir. Me decían que podía ir a otro equipo, desde alevín hasta que iba subiendo. Nunca me han presionado para que lo haga bien ni para llegar al primer equipo.

¿A qué se dedican?
Mi padre trabaja en Cajamar, en un banco de Pedreguer, y mi madre está en casa trabajando por nosotros aunque estuvo en una fábrica de bolsos muchos años.

¿Cuándo entró en el Valencia?
Cuando tenía 11 años y era alevín de segundo año.

¿Si tuviera un hijo lo pondría tan pronto en una escuela de élite o eso es robarles la infancia?
Yo haría lo que él dijera, donde viera que él está disfrutando más. Si tengo un hijo y no le gusta el fútbol, no lo obligaré, haremos lo que le guste. Yo nunca tuve presión porque mis padres me dijeron siempre que disfrutara porque eso se podría acabar en cualquier momento.

De los 11 a los 15 años estuvo yendo y viniendo desde Pedreguer a Paterna, cientos de kilómetros cada semana.
Sí, al principio con un chico de Denia, se iban alternando nuestros padres, y al segundo año el Valencia tenía una furgona que iba por los pueblos de allí y mis padres se ahorraban eso. Iba tres días más el partido, cuatro días, 120 kilómetros cada viaje. Nunca me he quejado porque disfrutaba jugando en el equipo del que siempre he sido aficionado, como si estuviera al lado de casa. A veces se habían largos los viajes, mi madre me traía un bocadillo para que cenara al volver porque llegábamos a las 11 de la noche y a veces teníamos que estudiar... lo he llevado todo muy bien

¿En su casa eran del Valencia?
Mi padre, mi madre y mi hermano eran del Valencia. Hay una peña del Valencia. Mi padre era de la época de Arias, de Fernando, de Tendillo, de Claramunt, de todos. Y mi hermano, que es más mayor que yo, siempre me ha inculcado el valencianismo.

¿Le perjudicó en las notas?
Un poco, pero lo he aprobado todo prácticamente hasta cuarto de la ESO, cuando suspendí matemáticas. Lo llevé bien, en los viajes me llevaba los libros y los repasaba.

¿Cómo fue la experiencia en la residencia de Paterna, de los 15 a los 18 años?
Tuve la suerte de que tenía muy buenos compañeros, nos trataban los tutores y los cocineros muy bien. Es verdad que estás lejos de tu familia, pero los veía el fin de semana y eso te salvaba un poco. Hay momentos que lo pasas mal, muy mal, pero entra dentro de lo que es ser un futbolista.

Ha declarado que se siente muy de pueblo. ¿En qué sentido?
Pedreguer es un pueblo de unos 8.000 habitantes, nos conocemos prácticamente todos, y soy muy de pueblo porque siempre que puedo ir, voy. Ahora estoy solo a una hora, antes me hacía casi todos los días «amunt i avall». Voy, estoy con la gente, desconecto mucho .

Allí se juega mucho a pilota.
A veces sí jugaba en gimnasia, pero no soy mucho de la pilota, aunque allí es muy importante.

Me dijo un entrenador suyo que usted es como un atleta africano de medio fondo.
La posición que ocupo me exige subir y bajar mucho la banda y para eso tienes que estar muy bien físicamente. Cuando no estoy al 100%, se me nota mucho en el rendimiento. En mi juego, el físico es muy importante. Si no estás bien, no llegas ni adelante ni atrás.

¿Al principio le costó cambiar de posición, de delantero a lateral?
No, fue Vicente Castro quien me cambió y no me quejé en ningún momento: siempre me han dicho que donde tenga que jugar, juego, que yo no mando de nadie, para eso está el entrenador.

¿Esa decisión le cambió la vida?
Puede ser que sí, claro, no sé de delantero dónde habría llegado, aunque no tengo altura, pero...me pusieron de lateral y me fue bastante bien, aunque tengo mucho que mejorar.

¿Tiene algo especial Paterna para dar tantos laterales zurdos?
Es una casualidad, no se trabaja más esa posición que las otras.

¿El mejor entrenador?
Vicente Castro es el que me cambió la posición y Nuno quien confió en mí para ponerme en Primera.

¿Y el mejor consejo?
Que tenga siempre los pies en tierra, que no me crea más que nadie porque en el fútbol un día estás arriba y al otro estás abajo, es muy cambiante.

Y este año ha visto la cara oscura del fútbol.
En dos temporadas y en 21 años lo he visto casi todo. Este año lo hemos pasado todos muy mal y solo deseo poder estar físicamente bien para estar a mi nivel. He sentido impotencia de no estar bien y sentirte superado, da rabia porque quieres pero no puedes.

¿Recuerda el día del debú en Primera?
Fue en Llagostera, en un partido de Copa, el 30 de octubre de 2012. Tenía 17 años, muy bonito, porque es lo que siempre soñé.

¿Por qué se adaptó tan rápido a la Primera?
Siempre he pensado, cuando estaba en Segunda B o en Juvenil, que me iba a gustar la Primera porque había muchos espacios. Y por mi forma de jugar tenía claro que lo iba a hacer bien. Esa confianza se ha visto reflejada en los partidos.

¿Le gusta más de lateral o de interior?
De interior no sorprendes tanto. También me gusta porque puedes controlar y centrar y tienes la portería más cerca y estás más cerca de marcar, pero creo que de lateral lo puedo hacer mejor.

¿Le hace caso a Alcácer cuando le dice que levante la cabeza y centre?
Siempre me dice que la ponga al primer palo porque él va a llegar, pero este año no le he podido hacer ninguna asistencia.

¿Por qué se enrareció tanto el ambiente con Nuno?
Nosotros no fuimos, el día de la presentación ya le silbaron.

¿Cuándo perdió la credibilidad Gary Neville?
Gary Neville no tuvo la suerte que necesitaba porque, si viene y empezamos a ganar, todo habría sido diferente. El hecho de cambiar tanto de entrenador es porque los jugadores estamos haciendo algo mal.

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