05 de septiembre de 2016
05.09.2016

¿A qué va a jugar el Valencia?

Los cuatro atacantes, que marcaron 31 goles entre todos el pasado curso, responden a la intención de Ayestarán de contar con un equipo de velocidad y polivalencia ofensiva - La media goleadora del cuarteto ofensivo y la ausencia de un nueve clásico, grandes riesgos Munir es la esperanza, Nani la calidad y se espera la eclosión de Rodrigo y Santi Mina

05.09.2016 | 02:26
¿A qué va a jugar el Valencia?

­De la confección final de la plantilla del Valencia salta a la vista, de primeras, la ausencia de un delantero centro específico. La salida de Álvaro Negredo y Paco Alcácer, reemplazados por Munir El Haddadi, ha dejado al equipo blanquinegro sin la figura de un ariete. Pako Ayestarán ha confeccionado un equipo a su imagen y semejanza en la que la presencia de «nueves» clásicos, de esos que fijan una referencia estática en los defensas y tienen una función estrictamente rematadora, pasa a ser secundaria.

Con Munir, Santi Mina, Rodrigo Moreno y Luis Nani „secundados por Zakaria Bakkali y Rafa Mir„, este Valencia presenta una nueva fisonomía en ataque. Una nueva cara que muy poco tiene que ver con las líneas atacantes de años anteriores. Todos ellos son futbolistas dinámicos, bien dotados técnicamente y con habilidad para intercambiar posiciones, alterar marcas sin necesidad de aguantar la pelota de espaldas y con facilidad para el desmarque para asociarse con centrocampistas con llegada. La temporada será toda una reválida para jugadores como Mina y Rodrigo, que el pasado curso no jugaron exclusivamente pegados a banda, alejados de su posición ideal.

Las características del polivalente cuarteto encajan a la perfección con la mentalidad futbolística que Ayestarán exponía hacia el mes de mayo, en preguntado en una entrevista a Levante-EMV sobre qué virtudes pedía a un delantero. Guardiola y Klopp son los espejos: «Primero le pido que haga gol. Que juegue de espaldas lo menos posible, que no permita al defensa estar cerca, que se aleje, que ocupe espacios intermedios, que juegue a la espalda, que sea agresivo hacia el área. Y, una vez tenga esto, si se asocia en el juego colectivo, mejor. Si ves a los equipos de Guardiola, los jugadores raramente juegan de espalda, están en posición corporal de forma que el control les oriente de cara a la portería. Raramente verás jugadores de dentro afuera sino de fuera adentro, y así eres mucho más agresivo de cara a puerta. Con sus controles orientados, ya estaban encarando al contrario. También he seguido al Dortmund de Klopp».

Para ver una disposición aproximada en la pizarra valencianista habría que remontarse a la época de Villa, Silva y Mata, tridente de talento puro, imposibles de vigilar por su movilidad y quizá con un punto de calidad superior al plantel actual. Pero la idea es la misma. Si en una demarcación se han plasmado los avances de la identidad que quiere aportar Ayestarán ha sido en el centro del campo. La generación de juego de Parejo, Enzo Pérez y Álvaro Medrán ha sido de momento muy fluida pero improductiva ante la falta de contundencia en las dos áreas. En la confesada debilidad que Ayestarán tiene de los futbolistas con buen trato de pelota.

El Valencia encara el campeonato sin un «tanque» por expreso convencimiento. Se pudo haber fichado a un «nueve». Hubo ofrecimientos interesantes y había dinero suficiente. El Valencia ha vendido este verano futbolistas por valor de 110 millones de euros y, por otro lado, ha destinado 30 para los refuerzos. Incluso con el añadido de la multa de la Comisión Europea, que con intereses se eleva a 24 millones de euros, había capacidad de firmar a un delantero.

¿Y el plan B?
La apuesta del Valencia, atractiva sobre el papel, entraña un doble riesgo. En encuentros con rivales encerrados y las líneas de pase tapadas, el Valencia no parece disponer de un plan alternativa, al no poder colocar un delantero centro con más pericia para el fútbol directo y por alto. La otra cautela es estadística. Ninguno de los delanteros valencianistas arrastra una media goleadora alta, al no pasar de los diez tantos. Munir anotó 8 goles la pasada campaña en el Barcelona (3 en Liga y 5 en Copa). A favor del delantero hispano-marroquí hay que apuntar las pocas oportunidades que contó en el equipo de Luis Enrique. Nani materializó 8 tantos en el Fenerbahçe. Rodrigo Moreno repartió 7 goles (2 en Liga, 2 en Liga Europa, 2 en Copa y 1 en Champions) y Santi Mina alcanzó los 8 (4 en Liga, 3 en Liga Europa y uno en Copa del Rey).

La faceta goleadora de los delanteros se confía que pueda complementarse con el acompañamiento de la segunda línea, poblada de jugadores con buena llegada a la frontal y excelente golpeo de falta directa, como es el caso de Parejo y Medrán. En las jugadas a balón parado se pierde la referencia de Mustafi, pero se incorpora a Garay y Mangala.

El resto de rivales de la parte alta de la tabla, con la sola excepción del Sevilla, sí almacenan «nueves» en su ataque. El Barcelona cuenta con Luis Suárez y Paco Alcácer; el Real Madrid con Morata, Benzema y si se tercia Cristiano Ronaldo; Gameiro y Torres son las dos referencias visibles del Atlético; mientras que el Villarreal, condicionado por lesiones de gravedad, tiene en nómina a Soldado, Bakambu y Pato. Solo el Sevilla, con el habilidoso Vietto como jugador destacado, presenta una apariencia semejante a la del Valencia.

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