27 de septiembre de 2016
27.09.2016
Entrevista

Voro: "Yo ayer era el amigo que ayuda a todos y, de repente, paso a ser el entrenador"

Voro explica cómo encontró el vestuario del Valencia «tocado psicológicamente» y cómo logró reactivarlo: «Les digo a los jugadores lo que debemos potenciar y lo que debemos mitigar» - «En situaciones anímicas límite, lo mejor es simplificar»

27.09.2016 | 04:15
Voro, de 53 años, tras dirigir el entrenamiento de ayer en Paterna.

Entrenador del Valencia CF. Voro tiene un fuerte sentido de la «responsabilidad», la palabra que más repite tras sumar dos victorias en cuatro días y calmar la crisis de las cuatro derrotas acumuladas por su predecesor, Pako Ayestarán. A los 53 años, Voro dice haber estado «preparado para todo» al asumir el reto del banquillo, a la espera de la llegada del nuevo entrenador. Mientras, también dirigirá el choque del domingo ante el Atlético en Mestalla

De sus 4 etapas de técnico del Valencia, ¿en cuál encontró un vestuario más tocado?

En la primera (en 2008, en sustitución de Koeman). Había una situación grave en el vestuario con los jugadores apartados (Albelda, Angulo y Cañizares), y con el riesgo de bajar en un equipo llamado a estar en Champions. Te jugabas la vida en casa ante Osasuna y el Zaragoza, que al final bajó.

¿Y qué se ha encontrado en esta ocasión?

La realidad de los puntos es la máxima en el fútbol. Contra Las Palmas, en el primer partido, ellos te hicieron cinco ocasiones y te marcaron cuatro. Efectividad brutal. Y tú tuviste muchas más, pero el 2-4 queda ahí. Vas a Eibar y después de una primera parte muy buena, acabas perdiendo. La dosis de confianza que necesitas, no la tienes. Te plantas con cero puntos en la quinta jornada, con la destitución del entrenador y una situación traumática en un vestuario con buen ambiente de trabajo, ahora y antes. Dentro de esa responsabilidad, hay que saber manejar el aspecto anímico.

¿Qué les dijo a los jugadores?

Les dije el primer día que yo estaba para ayudarles y para darles una visión desde fuera que ellos no tienen. Yo no veía los entrenamientos, pero sí el día a día del equipo. Y hay una máxima : si el el futbolista ve todos los parámetros de la situación, puede manejarla para rendir mejor. Después está la faceta táctica, técnica, la elección de jugadores, cómo vamos a competir, el rival, los defectos que tiene... Y que el futbolista no pierda la perspectiva de que yo ayer era el amigo que les ayuda a todos y, de repente, paso a ser el entrenador.

¿Ha sido un baño de realidad para ellos?

Yo les explico lo que estaba pasando. Lo que debemos potenciar y lo que debemos mitigar de las cosas que estamos haciendo mal. Y a partir de ahí podemos rendir más. Después debo tomar decisiones en base al rendimiento, pero los futbolistas son los principales artífices. Yo intento coordinar todas las condiciones de los futbolistas. No soy yo, Voro, salvador, y todas las cosas que se dicen.

¿Han entendido el paso jerárquico de delegado a técnico?

Se lo dije el primer día para poder estar en condiciones de competir. Siempre desde el rendimiento y del beneficio para el equipo. Y el equipo somos todos, los que juegan y los que no juegan.

Con usted,el Valencia ha perdido pase y posesión de balón. ¿Era pretendido?

En estas situaciones anímicas, al futbolista le ayudas quitándole alguna responsabilidad y simplicando las cosas. Son personas y ven las necesidad de ganar y ven al rival que está esperando tu error y, al final, hay momentos en que juegas menos bonito y más práctico. Creo que este equipo tiene más capacidad, pero en esta situación mental límite, mejor simplificar. Ante el Leganés, por ejemplo, combinamos un inicio en el que no jugamos al fútbol con una segunda parte con más posesión y presencia en el área contraria. Y eso que ya veníamos de una victoria. Contra el Alavés era una final y la moneda podía caer aquí o allá. Psicológicamente el equipo estaba tocado.

¿Las declaraciones de Enzo y Parejo tras el partido contra el Alavés fueron un desahogo?

Son dos jugadores que dan la cara. Parejo asumió la responsabilidad del penalti ante el Alavés y Enzo da la cara siempre, siempre, y a veces, en esa entrega, no mide como la segunda amarilla contra el Betis, pero poco a poco hay que mejorar esas cosas.

Usted que fue central, ¿qué les ha dicho a los centrales?

En Butarque, por ejemplo, ante un rival que no arriesga nada en la salida de balón y con un campo irregular, hay que adaptarse. Pero en el descanso hablamos de que teníamos que ir a por el partido.

En esa segunda parte, Nani y Parejo empezaron a acercarse a su verdadero nivel.

Es una montaña rusa, porque empiezas la Liga con toda la confianza y jugando bien. El jugador necesita, al final del partido, ver recompensado su esfuerzo. Alguna vez puedes jugar bien y perder, pero la relación causa-efecto es importante en el futbolista para consolidar la confianza.

¿A qué se debe la debilidad aérea defensiva del equipo?

Lo único reprochable es haber recibido dos goles a balón parado (ante el Athletic y el Alavés). Estamos defendiendo en zona, hay que contar con las características de los hombres para marcar mixto (mitad en zona y mitad al hombre), y decidimos seguir en zona porque tampoco ha habido tiempo en 4 entrenamientos.

¿Qué fútbol admira?

Uno que permita competir cuando tienes la pelota y cuando no. Me gusta la posesión, pero en zonas de transición y de finalización. Y cuando no lo tengas, organizarte a fin de recuperar el balón. Lo ideal es en zona de ataque, pero eso es muy complicado. Todo el mundo, cuando tiene problemas, defiende detrás. Hemos de intentar que el futbolista, cuando tenga la pelota, sepa los movimientos colectivos cuáles son. Y cuando no, organizarse y saber dónde recuperarlo para iniciar una contra o un ataque.

¿Qué equipos le gustan?

El Barça de Guardiola era un equipo no nolo muy bueno con la pelota sino con un trabajo defensivo cuando la perdía. De los últimos años, el exponente más claro es el Atlético: Simeone le ha inculcado su mentalidad, ha ido incorporando una nómina de jugadores impresionante, y, además, compite: maneja muchas maneras de jugar y, al final, la máxima es ser competitivo.

De sus ocho victorias en 10 partidos al frente del VCF, ¿cuánto le debe a la suerte?

Siempre hay acciones que te marcan, en un sentido u otro, lo importante es sobreponerse. Recuerdo, en mi primer partido contra Osasuna, 0-0 y en la primera parte, hay una expulsión del portero rival en una acción con Villa. Ganamos 3-0. Ayer, en la primera vez que nos tiran a gol, es gol.

¿Se ha convertido en en mito del valencianismo?

No tengo esa percepción. Son situaciones caracterizadas por el nerviosismo, por la tensión, y yo que también soy muy «patidor» y tengo una gran responsabilidad.

¿Ha dormido bien estos días?

Me ha costado dormir porque yo llevo lo mío. Pero lo acepto por la satisfacción de que el club cuente conmigo en un momento de dificultad; y porque los futbolistas sepan que puedo aportar soluciones coherentes. Los futbolistas han de ver coherencia. Yo estaba preparado para todo. Era optimista y ha salido bien.

¿Cómo compatibiliza ser delegado y entrenador de guardia?

No veo los entrenamientos, pero sí los partidos y soy una persona de fútbol: un sábado por la tarde, un domingo por la mañana... porque me gusta, no porque quiera ser entrenador o no. Yo estaría hablando de fútbol 20 horas. Y soy curioso por saber.

¿Y qué le dice su mujer?

Que algún día me quedaré enganchado. Pero soy así, también en mi trabajo de delegado. Lo doy todo si me gusta lo que hago. Y más en esta responsabilidad expuesta a los jugadores y a la gente. Pero también en mi tarea diaria de delegado. La gente se piensa que el delegado solo le lleva las fichas al árbitro, pero a mí siempre me quedan cosas por hacer.

Al contrario que otros delegados, ¿nunca se ha enfadado con un árbitro?

Yo veo al árbitro, entro en el vestuario, y él sabe si ha cometido un error y lo veo sufrir por ello. Tienen esa responsabilidad y esa presión. La acción se ha pitado ya y no vas a ganar nada. Tienen una labor muy difícil. No ganas nada protestando.

¿De qué equipo era de pequeño?

En mi casa no había fútbol. Mi padre era labrador. No hubo ninguna tradición de fútbol. Pero a los 7 años venía a Mestalla con mi tío Lino. Mi madre me cosió un escudo del Valencia en un suéter. El escudo estaba torcido. Y en el descanso saltaba al campo y corríamos por el césped. Venir de L'Alcúdia era una odisea. Después, jugando en mi pueblo, Juan Ramón (exjugador y extécnico del Valencia) venía a verme todos los partidos para ficharme. Empecé en el juvenil, después al Mestalla, luego el Valencia. He pasado por todos los escalones del club.

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