22 de noviembre de 2017
22.11.2017

Jaume Ortí, en estado crítico

El presidente de la época dorada del Valencia CF se encuentra en un estado de máxima gravedad debido a un cáncer de pulmón

24.11.2017 | 18:14
Jaume Ortí, en estado crítico

El sentido común y sus conocimientos futbolísticos ayudaron a lograr dos Ligas y una Copa de la UEFA

Jaume Ortí se encontraba anoche en estado muy crítico como consecuencia de un cáncer de pulmón. Ortí, de 70 años, es el presidente del Valencia CF más querido por el valencianismo y el más laureado, con dos Ligas (2002 y 2004), una Copa de la UEFA (2004) y una Supercopa de Europa (2004). Ortí fue presidente del club de Mestalla entre junio de 2001 y octubre de 2004, la etapa más gloriosa de los 98 años de historia de la sociedad.

La bonhomía y el ingenio acompañaron a Ortí antes, durante y después de ser el máximo dirigente. Algunos confundieron esa generosidad y ese afán de concordia con una supuesta irrelevancia en la gestión. Nada más lejos de la realidad. Como hombre de fútbol (presidió el equipo de su pueblo y siguió jugando hasta sus últimos días), tomó decisiones clave para explicar todos los éxitos del VCF. El fichaje del Levante del interior zurdo Vicente Rodríguez, el hombre del doblete de 2004, fue suyo. También la insistencia en no vender al central Ayala al Real Madrid antes de la segunda Liga conquistada en Sevilla. Y, por supuesto, el apoyo incondicional en los malos momentos a Rafa Benítez, el técnico que lideró los grandes logros. Acertó en todas las decisiones importantes.

La humanidad de Jaume se tradujo en la empatía con los demás y en el sentido del humor. Le encantaba reírse y abrazar a la gente que quería: la fisicidad. También tenía la capacidad de saber reírse de sí mismo: aquel «muchas noches» que soltó un día en la radio y que se hizo viral antes de que existiera la viralidad. O el «bonico» para todos.

Inventó el término «Galácticos» para referirse al Madrid de Ronaldo, Figo, Zidane y Beckham, con toda la ironía de quien se ve capaz de competir con una barquita frente a un transatlántico, al que consiguió derribar en varias ocasiones.

Durante años, formó un formidable equipo de trabajo con Manuel Llorente mientras cada uno se encargaba de lo que entendía. Llorente de las finanzas y Ortí, del fútbol. Al bueno de Jaume no se le habría escapado Isco, que se marchó al Málaga por cinco millones cuando Ortí ya había abandonado la entidad de Mestalla.

Algunos le reprocharon que fuera presidente del Valencia CF con pocas acciones (176 de un total de 192.000), cuando en realidad fue de los pocos dirigentes de la historia del Valencia que no usó el club para forrarse. Se fue como había venido, honradez a pruebas de bombas.

Ortí ejerció de empresario del sector del aluminio y de propietario también de una discoteca en el centro de València frecuentada por los jugadores. Resultó un futbolero irredento. En su época de vicepresidente valencianista, acudió cada dos semanas al campo del Levante porque se encaprichó de un zurdo de 17 años que resultaría un fenómeno: Vicentín. Hasta que acabó fichándolo por muy poco dinero.

El principio del fin

Los iluminados del PP al mando de la Generalitat auparon al empresario Juan Bautista Soler a la compra de acciones del Valencia, el principio del fin de la época dorada del Valencia.

Juan Soler forzó la dimisión de Ortí tras la conquista en Mónaco de la Supercopa de Europa ante el Oporto de Víctor Fernández y el club inició una decadencia galopante. La puñalada le llegó en un partido de Champions en Bremen de enorme fuerza simbólica.

En el choque ante el Bremen, se lesionó Vicente, el mejor jugador de la Liga anterior. Y los directivos trasladados a Alemania, entre ellos Jesús Barrachina y Almiñana, filtraron que Ortí iba a tener que marcharse. Vicente ya no volvió a ser el que fue. Jaume, tampoco. El 6 de octubre de 2004 Jaume Ortí dimitió. Se fue llorando. «Es el día más importante de mi vida porque mi dedicación y afición al club me hace sentirme orgulloso. Me voy feliz», declaró. Tras su retirada, Jaume Ortí siempre fue leal con los nuevos dirigentes. En una sociedad tan crispada como la valencianista cuando las cosas no salen en lo deportivo, nunca puso un palo entre las ruedas. Siempre quiso ayudar como bien sabe la expresidenta Layhooh Chan e incluso el actual presidente, Anil Murthy. Siempre buscó el consenso y la sonrisa.

Fue el presidente del pueblo.

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