Bien sea por afición o por interés en el ámbito de la robótica, el caso es que muchos "campuseros" se dedican a la fabricación de humanoides en miniatura. Las funciones no son demasiado avanzadas, pero su objetivo es la diversión o el entretenimiento. Ayer en Campus Party, tuvo lugar una competición de lucha libre de estos humanoides. Valorados en hasta 1.500 euros, según el tamaño y el número de piezas, estos robots llevan encima el trabajo de muchos meses. Otros, se lo toman un poco más en serio. Este es el caso del bilbaíno de 23 años, Luis Picón, que creó un humanoide totalmente casero como proyecto de fin de carrera.