El Ayuntamiento de Valencia ha desactivado en los últimos 20 años el 85% de las acequias de origen medieval que hay bajo el suelo de la ciudad. De 325 kilómetros se ha pasado a 50 y el objetivo es reducir la red a 25 kilómetros, lo justo para llevar agua a las 8.000 hectáreas que protege la revisión del PGOU.