M.ZARAGÜETA VALENCIA
Todos los vecinos coinciden en una cosa, "las obras en la calzada de la Gran Vía Fernando el Católico son muy molestas". A partir de ahí, opiniones para todos los gustos. Frente a quienes las soportan con serenidad porque consideran que son necesarias, están los que aseguran estar "volviéndose locos" con ellas.
El ruido de las máquinas que realizan las labores de asfaltado de la calzada , el acceso a las paradas del autobús y la falta de plazas de aparcamiento son los principales inconvenientes que encuentran los residentes y trabajadores de esta zona.
Buena parte del "carril bus" de la vía fue levantado la semana pasada provocando un mayor caos en la avenida y más problemas en las paradas de autobuses. En muchos casos, han tenido que ser trasladadas. Pero han olvidado colgar la indicación del cambio para los usuarios de este transporte público creando largas esperas y suscitando enfados en lugares donde el autobús hace habitualmente el alto.
Toni, dueño de la tienda de moda "Panacea", lleva desde principios del mes pasado padeciendo las obras en la puerta de su negocio. Muy consciente de que por lo menos tendrá que resistir los arreglos del asfalto durante un mes más, ayer dijo: "tengo unas ganas de que las obras terminen". Además, señaló que al ser una vía grande y de paso: "quita ventas porque aquí viene mucha gente en coche y cómo no hay sitio para aparcar, no pueden parar y pasan de largo". Al mismo tiempo, se pronunció sobre el asunto de las paradas de los autobuses, confirmó que "las han cambiado tantas veces de sitio que la gente ya no sabe donde tiene que cogerlos". Respecto al supuesto asfalto fonoabsorbente que se está instalando y que se supone que reducirá en gran medida el ruido del tráfico, apuntó: "yo sigo escuchando el mismo ruido cuando pasan los coches, eso de que lo quitaban nada, estamos igual".
Por su parte, otro vecino del barrio sostiene que el mayor problema desde que comenzaron las obras es el aparcamiento y confesaba "he llegado a estar buscando sitio con el coche más de una hora".
En la farmacia "24 horas" de la Gran Vía Fernando el Católico, diversidad de opiniones. La farmacéutica, Amparo, que ha pasado todo el verano de guardia contó que los vecinos "se quejan muchísimo. Añadió "es horrible. No podemos más. La gente viene todos los días quejándose de que no les dejan descansar". Para ella es "insoportable". No obstante, el dueño de la farmacia, Enrique Hernández, apesar de tener las obras en su fachada fue muy claro: "Yo estoy muy bien si me lo arreglan todo. No me molestan. No protestaré porque son necesarias", concluyó.