PACO VAREA VALENCIA
Vendedores y clientes del Mercado de Mosén Sorell del barrio de El Carmen están atravesando el peor momento desde la apertura de las nuevas instalaciones, hace casi un año, al tener que trabajar sin aire acondicionado, un problema que se arrastra desde la inauguración.
La temperatura en el interior es superior a la de la calle. Los vendedores han llegado a soportar en julio 40 grados y ayer se superaron los 30. "Siempre hay uno o dos grados más que fuera", señalaron.
Las lipotimias han estado a la orden del día. Los vendedores han decidido poner sillas en los pasillos del mercado para que los clientes que se encuentren mal puedan tomar un respiro.
Una vendedora de frutos secos, Gloria Navarro, explicó que "el caso más grave se produjo hace unas dos semanas, cuando una compañera de un puesto tuvo un golpe de calor y tuvo que ser atendida en un hospital".
Otra mercader de frutas, Nuria Toribio, recordó que "desde la delegación municipal nos aseguraron que el aire acondicionado estaría listo en febrero, aunque después nos dijeron que se retrasaba hasta mayo. Ahora el nuevo plazo parece ser noviembre, pero mientras tanto ya hemos pasado el invierno, con un frío que se llevó como se pudo, sin embargo, ahora se da la situación contraria, el calor es agobiante"
Nuria, como el resto de los vendedores, reconoció que "hemos perdido mucha clientela en está época por culpa de la falta del aire acondicionado. En invierno teníamos frío y lo pasamos mal, pero por lo menos la gente venía. Ahora, en verano, si no tenemos éste servicio la gente no viene y se marcha a supermercados donde no pasan tanto calor. En la venta de fruta lo he notado mucho"
Un responsable del área de Mercados dijo que la solución del problema pasa por instalar más potencia, pero no supieron responder sobre el motivo de no haberlo hecho antes.
La concejala socialista Consuelo Orias denunció esa situación y otras anomalías hace pocos días y nadie le respondió. El equipo de gobierno tampoco ha subsanado las dificultades de accesibilidad al recinto.
Mónica Rivera, que regenta otro puesto, explicaba que "estos días nos defendemos como podemos. Tomamos refrescos o nos abanicamos. Ahora nos dicen que en tres meses estará pero somos pesimistas porque en las otras ocasiones no lo han cumplido". Varios puestos han cerrado por vacaciones.
El Central se ahorraría 40.000 euros
Los vendedores del Mercado Central se podrían ahorrar 40.000 euros si cambian el tipo de iluminación de los puestos de venta y colocan tubos fluorescentes con balasto electrónico, según un proyecto de asesoramiento que ha desarrollado el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) junto a la empresa Gesensa. Otra ventajas es el mayor rendimiento de los tubos y la eliminación del parpadeo de la lámpara de encendido y el ruido.