M. Z. VALENCIA
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Las Torres de Quart recibieron el año pasado 45.660 visitas, según las estadísticas y estudios de Turismo Valencia. Ayer continuaban siendo visitadas por los turistas, entre ellos, una familia que estaba conociendo la ciudad y procedía de Vitoria: "Nos quedaba esto por ver, porque no nos había dado tiempo antes". Además reconocían haber leído la información que Levante-EMV publicaba sobre los turistas encerrados.
Una visita a las Torres permite a los interesados descubrir los principales vestigios de la muralla medieval, un protagonismo compartido con las Serranos. El edificio está compuesto por las dos torres, de forma cilíndrica, y el cuerpo central, de planta rectangular, donde se abre el portal. En ellas, el turista puede encontrar las fotografías de la restauración de las Torres, así como las granadas y las balas que se utilizaban para los cañones de artillería que allí se encontraron o las pinturas hechas por los presos que permanecieron encerrados en la etapa en que fueron cárcel. También se puede contemplar la arquitectura gótica que compone el Portal de Quart del siglo XV.
Las Torres se construyeron sobre una puerta anterior, siguiendo el modelo de la puerta de Castel Nuovo de Nápoles, levantado por Alfonso el Magnánimo. La edificación formó parte de la muralla cristiana de la ciudad. En 1623 el Consell Municipal acordó que se habilitasen como cárcel para mujeres y en 1813 pasaron a ser prisión militar, un uso que mantuvieron hasta 1932.
En 1931 fueron declaradas Monumento Nacional. En su fachada exterior se pueden observar "los impactos y marcas de los proyectiles lanzados cuando fueron bombardeadas por las tropas napoleónicas en 1808", señaló el conserje sustituto, unos impactos que fueron conservados en la reciente restauración atendiendo a su valor histórico.
"Antiguamente se las conocía como las Torres de la Cal porque en el siglo XVIII toda la cal que entraba en la ciudad tenía que pasar por esta puerta" contaba ayer el bedel sustituto. El centro de la estructura está configurado por una puerta de arco de medio punto. En la parte interna se encuentra una serie de estancias abiertas cubiertas con bóvedas, entre las que destaca la de la tribuna central por encima de la puerta que en vez de construirse con nervios de crucería se construyó sin ellos, lo que demuestra el alto grado de desarrollo del arte del corte de la piedra en el siglo XV valenciano.
A partir de 1977 y hasta 1982 se llevaría a cabo su proceso de restauración, al que siguió otra intervención más reciente. Un aspecto curioso de las torres es que se han convertido en refugio de una abundante colonia de cotorras y loros escapados de jaulas.