IGNACIO CABANES VALENCIA
David de 39 años, dormía profundamente en su cama, tras tomarse unas pastillas para poder conciliar el sueño, cuando se originó un incendio en su piso, al parecer, por la caída accidental de una vela. Los golpes en la puerta de sus vecinos y los gritos alertándole del peligro que corría no lo sacaban de su sueño, y de no ser por la insistencia de éstos habría muerto asfixiado.
El piso, situado en el número tres de la calle Trafalgar de Valencia, se convirtió en una ratonera de fuego y humo, ya que el hombre, que vivía solo, acumulaba desde hace años montones de basura y enseres en toda la casa.
El fuego se inició a las 24.30 horas de ayer cuando el único ocupante de la vivienda se encontraba durmiendo. Según fuentes vecinales, éste se dejaba todas las noches una vela encendida, ya que hace meses le cortaron la luz eléctrica y desde entonces utilizaba este rudimentario sistema para alumbrarse.
Maria Elena, vecina del piso de arriba, se percató de que a través del deslunado subía una densa nube de humo. Al asomarse a la ventana comprobó que el fuego salía del piso de abajo. Su marido corrió a alertar al vecino y telefoneó a los bomberos.
"Le avisábamos para que saliera pero no se enteraba", explicaba Maria Elena, debido a las pastillas que se había tomado para dormir. "Cuando se despertó se vio todo a oscuras y con humo por todas partes y se debió de poner nervioso", apuntó Verónica, hija de la primera.
Ambas mujeres tuvieron que ser asistidas por inhalación de humo, después de ponerse a salvo saltando a la terraza de la finca colindante.
Por su parte, Miguel González consiguió que el dueño del piso incendiado abriera la puerta. "Mi padre lo sacó pero él volvió a entrar porque quería apagar el fuego", explicó Verónica. De hecho, en su intento por lograr apagar las llamas, el hombre de 39 años sufrió quemaduras en una mano.
"¡Por favor, agua!", gritaba una y otra vez David desde dentro del inmueble, según recuerdan sus vecinos. Finalmente los bomberos lo pusieron a salvo y se encargaron de sofocar el incendio.
El dueño del piso tuvo que ser trasladado al hospital al sufrir quemaduras de carácter leve e inhalación de humo. Otras tres personas fueron atendidas in situ por intoxicación.