JOSÉ PARRILLA VALENCIA
Representantes de la Generalitat Valenciana y del Ayuntamiento de Valencia arremetieron ayer contra el Ministerio de Fomento y el delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana por la inundación que se produjo el pasado domingo en el túnel de la Avenida de Cataluña (V-21), que tuvo que permanecer cortado al tráfico más de cuatro horas.
El secretario autonómico de Infraestructuras, Victoriano Sánchez-Barcáiztegui, lamentó que este túnel vuelva a ser noticia "por los problemas que ocasiona a los ciudadanos", entre los que destacó también los atascos que se originan por la confluencia de cuatro carriles en uno.
Sánchez-Barcáiztegui explicó que la congestión del tráfico en este punto podría verse reducida hasta en un 30% con el acceso norte al puerto de Valencia, un ramal que saldría de las cercanías de Port Saplaya para enlazar con Serrería y llegar en subterráneo hasta la bocana. El problema es, lamentó, que aunque la Generalitat, que financiará íntegramente el proyecto, tiene adjudicada la obra, queda "pendiente la autorización de Fomento".
Por su parte, la concejala del Ciclo Integral del Agua, Mª Àngels Ramón-Llin, envió ayer una carta al delegado del Gobierno, Ricardo Peralta, para manifestarle su preocupación por la situación del túnel. A su juicio, el domingo no hubo ningún fallo, sino que donde hacen falta cuatro bombas hay dos y una de ellas arranca de forma manual. Ramón Llin recordó que el Ayuntamiento ya le comunicó al delegado del Gobierno "una serie de deficiencias que hacen inasumible la obra", sin embargo, Paralta "hizo caso omiso a estas indicaciones", asegura.