JOSÉ PARRILLA VALENCIA
La Plataforma Vecinal contra la Explotación Sexual en el Barrio de Velluters ha decidido presentar denuncias contra todos y cada uno de los clubes de alterne de Valencia para tratar de acabar con la prostitución en la ciudad o al menos potenciar la posición de quienes están en contra de estas prácticas. Así lo aseguró ayer Trini Piquer, portavoz de la plataforma, que asegura que esta medida se llevará a otros puntos de la Comunitat Valenciana y de España a través de otras organizaciones afines.
Esta plataforma vecinal ya presentó una decena de denuncias ante el Ayuntamiento de Valencia contra otros tantos locales de alterne de Velluters, más exactamente del conocido como barrio chino. El resultado de esas denuncias ha sido una importante labor policial que ha terminado con el cierre de dos locales y sendos expedientes sobre otros dos. No obstante, creen que "no se trata de quitar la prostitución de un sitio y ponerla en otro" y han optado por llegar a todos los rincones donde se practica.
Para esta campaña cuentan con la participación de la abogada feminista Lidia Falcón, que tratará de demostrar, según Trini Piquer, que en estos clubes se cometen delitos de proxenetismo, penado en el Código Penal.
La plataforma es conscientes de que una profesión tan antigua y tan implantada no es fácil de combatir, pero cree que hay que intentarlo y potenciar la posición de aquellos que se oponen a la legalización.
Estrategia de las mafias
Precisamente, la portavoz de la plataforma asegura que en el barrio chino de Valencia, lo mismo que en otras ciudades como Barcelona, se practica sexo en la calle, cada vez más, "como parte de una estrategia -dice- diseñada por las mafias para violentar a los vecinos y forzar el debate y la regulación".
Es más, cree que las mafias abusan cada vez más de las mujeres e incluso de los clientes con este mismo fin. "El otro día vimos -dice- cómo un chulo negociaba con tres chavalines que no tenían más de 16 años tener relaciones con tres negras. A estos seguro que se lo hacen por tres euros. Eso era en la calle Maldonado", ratifica Trini Piquer.