EFE
El director del centro penitenciario de Picassent, Ramón Cánovas, ha rechazado hoy que la "única forma de luchar contra la delincuencia sea la prisión y el incremento de las penas" y ha abogado por un sistema "de régimen abierto" o por alternativas a la privación de libertad.
Cánovas ha hecho estas declaraciones durante el discurso que ha pronunciado en el acto celebrado para conmemorar la festividad de Nuestra Señora de la Merced, patrona de la prisión de Picassent, y que ha estado presidido por el Delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Ricardo Peralta.
"Enviar cada vez más personas y más tiempo a las prisiones no es el único camino" para luchar contra la delincuencia, ha advertido, a la vez que ha señalado que la "resocialización" de los presos es más difícil de lograr con su ingreso en prisión, ya que la normalidad que se quiere "restaurar" es más difícil de obtener.
En este sentido, ha criticado que España tenga "la tasa de encarcelamiento más alta de toda europa", con 161,7 reclusos por cada 100.000 habitantes y ha lamentado que, según los últimos datos, la población reclusa ha aumentado hasta un 10 por ciento, lo que se traduce en más "reincidencia" y por tanto, en más inseguridad ciudadana.
Cánovas ha alertado de que la reinserción y la individualización del tratamiento penitenciario "casan mal" con esta masificación, por lo que ha pedido al Gobierno que mantenga "el esfuerzo en creación de plazas, sobre todo en régimen abierto" así como un aumento de plantilla.
Asimismo ha pedido a la Administración de Justicia un esfuerzo para amparar a los funcionarios de vigilancia, sobre todo cuando son objeto de agresiones.
El delegado del Gobierno ha informado de que la prisión de Picassent cuenta con más de 2.000 reclusos de los más de 7.000 que hay en toda la Comunitat y ha señalado que el ratio de reclusos por empleado público es de 2,33 y por personal de vigilancia de 3,45.
Peralta, quien ha afirmado que está prevista la construcción de más centros en la Comunitat Valenciana para atender a la población reclusa, ha defendido que España tiene "una política penitenciaria a la altura del siglo XXI", aunque ha admitido que aún queda "camino por recorrer".
Por su parte, el sindicato de prisiones ACAIP ha decidido no acudir al acto que se ha celebrado en la Delegación del Gobierno, es "señal de protesta por la lamentable situación que atraviesan las prisiones españolas debido a su total dejadez y abandono en que las tiene sumidas sus máximos responsables".
A través de un comunicado de prensa, el sindicato también ha querido dejar constancia de su rechazo al "cambio de rumbo en la política de personal" de Picassent, donde "se está pasando de la negociación y el diálogo a la imposición y al incumplimiento de los acuerdos con los sindicatos".
ACAIP también ha expresado su malestar porque se haya suspendido el ágape institucional y no se haya hecho lo mismo con el menú especial que toman los internos en este día. EFE
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