JOSÉ PARRILLA VALENCIA
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El Ayuntamiento de Valencia prevé que las naves de la empresa ferroviaria Macosa sean historia en aproximadamente un mes y que el año que viene puede acometerse la urbanización de los 55.000 metros cuadrados que ocupan entre la calle San Vicente y el barrio de Malilla, junto a las vías del tren y dentro del gran proyecto de Parque Central.
Durante la visita realizada ayer a las obras, el concejal de Grandes Proyectos, Alfonso Grau, explicó que de las 23 naves de la empresa se derribarán 22 y se conservará una de 2.200 metros cuadrados que quedará encuadrada dentro de una parcela de 16.000 metros cuadrados de uso escolar para su acondicionamiento como gimnasio, biblioteca o lo que se considere oportuno.
El resto del solar será reparcelado por la Sociedad Parque Central, que actúa como agente urbanizador, y posteriormente se procederá a la urbanización de la zona - apertura de calles, alumbrado etc.-, con independencia de que se conozcan cuáles serán sus usos.
Según el director general de la Sociedad Valencia Parque Central, Salvador Martínez, la idea inicial es construir viviendas y jardines en la parte que da a la calle San Vicente y al futuro bulevar García Lorca, y destinar los terrenos intermedios a dotaciones públicas, como por ejemplo un centro de salud, un polideportivo o una biblioteca, reivindicación histórica de los vecinos de Cruz Cubierta y Amparo Iturbi.
Con la urbanización de este solar, que se ha acelerado para facilitar las obras del AVE, se pone en marcha prácticamente la urbanización del futuro Parque Central. Se trata del primer gran espacio liberado y según Grau, el Ayuntamiento sólo dispone de 17.000 metros más de otra nave situada en la calle Filipinas, donde actualmente están los depósitos de Demetrio Ribes, una de cuyas naves se convertirá también en polideportivo.
No obstante, el concejal anunció que en un plazo "muy breve", la Sociedad abrirá la primera fase del concurso internacional para el diseño del Parque Central de Valencia. Al respecto, subrayó que el consistorio tiene conocimiento de que "hay estudios de arquitectura importantes en el mundo interesados" en este proyecto, aunque no quiso adelantar ningún nombre.
Preguntado por el derribo del paso elevado de Giorgeta explicó que "no se puede tirar hasta que no entre en servicio la nueva estación". Y por lo que se refiere al edificio terciario que se incluye en el proyecto, apuntó que, del diseño, "lo que sí que está claro es el volumen" y también que el inmueble "será de cristal y acero para que rompa totalmente con la vieja estación, que es de 1920".