JOSÉ PARRILLA VALENCIA
"Este año estoy más preocupada por los presupuestos generales que por el futuro de las enmiendas". Con estas palabras empezó ayer la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, su rueda de prensa para explicar las peticiones que el Ayuntamiento le hace al Gobierno respecto a las cuentas de 2010. Según dijo, se trata de unos presupuestos "intencionadamente mentirosos", concebidos para "disimular la crisis" y "letales" para las familias, las empresas y los ayuntamientos. Y para ajustarse a la realidad, la alcaldesa reclama 474 millones más de gasto para la ciudad. El proyecto de presupuestos prevé ya unos 300 millones de inversión en la capital.
Barberá se mostró en todo momento extremadamente crítica con el Gobierno, en consonancia con su presidente de partido. "Rajoy dijo que eran unos presupuestos letales y no le faltaba razón", explicó. "Están hechos sobre unas previsiones inciertas y son intencionadamente mentirosos porque así disimulan la dimensión de la crisis", añadió.
Para argumentar su tesis, la alcaldesa se refirió a los datos ofrecidos por la vicepresidenta económica, Elena Salgado, concretamente a sus previsiones de aumentar un 7,2% los ingresos por IRPF o del 26% por IVA. "¿Quién se cree que se va a recaudar más con más paro?", preguntó Barberá, para advertir después de que esas "mentiras" van a arrastrar luego a todas las administraciones públicas.
Es más, recordó que el año que viene el Ayuntamiento de Valencia percibirá 57 millones menos de la participación en los ingresos del Estado -de 320 a 263-, con un 15,6% menos por IRPF y un 26% menos por IVA. "Si dicen que van a subir la recaudación ¿no tendría que subir nuestra participación?. Pues no señores. Nos la baja. Y yo lo tengo que denunciar", dijo en evidente tono de indignación.
Presupuestos restrictivos
A esos 57 millones hay que añadir, por último, la devolución de los 26 millones que cobraron de mas el año pasado por ingresos del Estado -"tienen una cara como un piano", dijo- y los 42 millones que tendrán que adelantar del último pago del Plan E. "Esto es un desprecio continuado al mundo local. A Zapatero sólo le importa mantenerse en el poder aunque destroce España", dijo Barberá, quien anunció que en estas condiciones los presupuestos municipales serán "obviamente restrictivos".
Por lo que respecta a las enmiendas, la alcaldesa admitió que se ha previsto "una magnífica inversión" para el AVE -"ya era hora", apostilló - y para el tercer carril del "by-pass"" y la A-3, pero aún así reclamó más dinero para el aeropuerto, los museos de la Cerámica y de Bellas Artes, la V-21, la V-30, el contrato programa para transportes públicos, el puente de Xirivella, el acceso por la Pista de Silla, el soterramiento de vías, la construcción de 8 depósitos descontaminantes o el paseo marítimo del Perellonet-Recatí. En total, 16 enmiendas, 7 de modificación y 9 de adición, que suman 474 millones de euros.
Para conseguir un cambio de actitud general y particular del Gobierno, la alcaldesa llegó a pedir a los barones socialistas que hagan un "ejercicio de responsabilidad" y detengan al presidente, del que dice "está destrozando la economía española mientras otros países ya están saliendo de la crisis".
Pero eso de momento no ha surtido efecto. Ayer, la portavoz socialista en el Ayuntamiento de Valencia, Carmen Alborch, dijo que los presupuestos de 2010 cumplen los compromisos del Gobierno con Valencia y pidió a Barberá que reclame a Camps una inversión como la de Zapatero. Alborch explicó que durante el último mandato de Aznar la inversión media en la ciudad era de 54 millones anuales, mientras que el promedio entre 2005 y 2010 es de casi 270. "Menos victimismos y más trabajo", pidió la responsable socialista.