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a celebración de la 32 edición de la America's Cup en la ciudad de Valencia supuso, entre otras cosas, la remodelación y adecuación de la dársena del puerto. La alcaldesa Barberá aseguró en su día que toda esta infraestructura era patrimonio de los valencianos y como tal lo íbamos a disfrutar. Se llenó la boca de promesas buscando la complicidad del ciudadano y concretamente la de los más directamente afectados: vecinos de la zona y pescadores. Era el inicio de una vida en común entre el ciudadano y el mar.
Todo mentira. Los delirios de grandeza de Barberá expulsaron del puerto a los pescadores porque la imagen que ofrecían no era "digna" y los armadores de lujo y ocio no deseaban mezclar sus bolsos de Louis Vuitton con los cubos y anzuelos de los aficionados a la pesca. Acabaron los eventos del puerto y los pescadores siguen sin poder disfrutar de la dársena.
Costó muchísimo que el puerto tomara en serio las reivindicaciones de los pescadores deportivos y habilitara una zona de pesca. Puedo entender, aunque lo de compartir es otro asunto, la complicación que supondría que cualquiera pudiera ponerse a pescar en mitad de la dársena. Es razonable que para la práctica de la pesca deportiva se exija una ficha federativa, con los derechos y obligaciones que ello conlleva. Pero lo que no me parece bien es que se discrimine a ciertos colectivos, que se les niegue el derecho a disfrutar de su ciudad, de sus espaciosÉ siempre en beneficio de los mismos.
Los pescadores no pueden pescar más que en el dique Este (en el interior del puerto). Para su acceso deben coger un autobús (que facilita la federación) a las 6.30 horas y abandonarlo sobre la 13 horas. Por supuesto, esta zona es inaccesible para el resto de los valencianos, aunque la única intención sea entretener a los niños un festivo. Un domingo estuve con ellos y no podéis ni imaginar los papeleos, llamadas, permisosÉ que tuve que pedir, y ¡sólo iba de mirona! No podemos disfrutar como antaño viendo a los pescadores, ni explicarles a nuestros niños que esos ciudadanos comparten algo más que los gusanos para el anzuelo. No podemos transmitirles que los pescadores deportivos forman grupos de amigos que comparten una afición tan loable como la de la pesca.
La pregunta sigue en el aire: ¿Barberá va a devolverle el puerto a los valencianos? No creo que sea tan difícil que se ceda una parte de la nueva dársena para que los aficionados a la pesca puedan disfrutar con su hobby y el resto de valencianos podamos acompañarlos cuando paseemos por nuestra ciudad. El puerto, señora alcaldesa, también es ciudad, y el ciudadano lo necesita para materializar su unión con el mar.
?Concejala del PSPV-PSOE en el Ayuntamiento de Valencia www.mercedescaballero.com