H. G. VALENCIA
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La idea de dejar cerradas indefinidamente las escaleras reconstruidas del puente histórico de la Trinidad, el más antiguo de la ciudad, que baraja la Concejalía de Cultura, fue censurada ayer por el presidente del Consell Valencià de Cultura. Santiago Grisolía lamentó de nuevo el estado de las escaleras tras la rehabilitación y apuntó que "antes de empezar las obras se tendría que haber planificado una recuperación acorde con la seguridad de los ciudadanos". El CVC ya criticó la inseguridad de las barandillas nuevas del puente medieval. Como avanzó este diario, el ayuntamiento se plantea, ante la imposibilidad de adaptar las escaleras a la normativa de seguridad actual, cerrarlas y dejarlas como adorno estético.
El concejal socialista Juan Soto, por su parte, aseguró que las escaleras "no son un florero". Soto recordó las palabras de la ex subsecretaria de la Conselleria de Cultura, Carmen Nácher, quien en pleno proceso la reforma de la ley de Patrimonio, aseguró que "restaurar para no utilizar los bienes es una estupidez". "Los criterios del ayuntamiento están totalmente divorciados de la ley de Patrimonio", apuntó Soto.
"Después del tiempo, el dinero y lo discutible de la intervención será un despropósito que las escaleras queden sin uso". Por eso Soto reclamó a Cultura que "subsane los problemas de seguridad y las abra al público".