JOSÉ PARRILLA VALENCIA
Los equipamientos para los barrios, al menos los que están fuera de los grandes proyectos urbanísticos de Valencia, están siendo, una vez más, los grandes damnificados de esta crisis. Los vecinos de Orriols, por ejemplo, reclaman el ambulatorio, parado desde hace un año, y la plaza que debía cubrir el aparcamiento subterráneo, del que ya han tenido que desistir. La explicación a estos "olvidos" no es otro que la falta de presupuesto del Ayuntamiento y de la Generalitat, aseguran.
Maica Barceiro, presidenta la Asociación de vecinos de Orriols-Rascanya, explicó ayer que el nuevo consultorio fue parado en diciembre del año pasado por la quiebra de la empresa que lo estaba construyendo. Y casi un año después sigue igual que estaba, con el armazón levantado y el cartel de la Conselleria de Sanidad que da cuenta de las bondades del proyecto. "Nos han dicho que ya se ha adjudicado a otra empresa y que las obras comenzarán pronto, pero no nos han dicho la empresa que ha ganado el concurso ni nos han dado un plazo", explica.
Algo similar ocurre con la plaza que ocupa la ermita de San Jerónimo. Allí se iba a construir un aparcamiento subterráneo y un jardín, lo que obligó al Arzobispado de Valencia a desacralizar el pequeño templo para derribarlo y construir uno idéntico en el mismo sitio. Pero el proyecto del aparcamiento se ha abandonado al no haber ninguna empresa que quiera construirlo, y la plaza superior, que fue lo único que les prometió el Ayuntamiento el año pasado, tampoco se ha realizado, de manera que este emplazamiento del corazón de Orriols sigue acumulando barro y basura y haciendo de improvisado aparcamiento para los vecinos.
"Nosotros sabemos que son malos tiempos y no les pedimos nada nuevo, pero queremos que terminen al menos lo que está en marcha" dice Barceiro, quien asegura que a todas sus preguntas les responden diciendo que "no hay dinero".