JOSÉ PARRILLA VALENCIA
Miles de personas empezarán a mediados del año que viene a trabajar, visitar u ocupar las camas del nuevo hospital La Fe de Valencia y se encontrarán con la dificultad primaria de llegar hasta el recinto en transporte público. A falta de pocos meses para que el nuevo macrohospital inicie su andadura, no se ha construido el tranvía orbital ni se ha prolongado la línea 1 de metro. Sólo la Empresa Municipal de Transportes (EMT) puede paliar, que no resolver, las graves carencias que en materia de transporte tendrá el hospital desde su inicio.
La fecha de apertura de La Fe la dio a conocer recientemente el conseller de Sanidad, Manuel Cervera, quien anunció que a mediados de 2010, posiblemente para el verano, empezaría a prestar los primeros servicios. Ayer, por ejemplo, se arriaba la última grúa que rodeaba el edificio y en los próximos meses se procederá al acondicionamiento técnico y material de las instalaciones.
El problema lo tendrán las personas que a diario tengan que llegar hasta el centro sanitario, es decir, los más de cinco mil trabajadores del hospital, los enfermos que acudan a las consultas externas y los miles de familiares de los más de mil enfermos que estarán ingresados cuando funcione a pleno rendimiento.
La primera solución anunciada por la Generalitat fue la prolongación de la línea 1 del metro desde Plaza España pasando por Bailén, Peris y Valero y Ausias March, un trazado bastante directo que tiene, sin embargo, el inconveniente de tener que atravesar el Parque Central, un proyecto que la ciudad arrastra desde hace décadas y que está dando ahora sus primeros pasos urbanísticos.
Otra promesa lanzada por la administración autonómica es la construcción del tranvía orbital entre la Ciudad de las Artes y las Ciencias y el Hospital General recorriendo todo el Bulevar Sur. Entre sus trece paradas, habría una para La Fe.
Falta de presupuesto
El problema de este proyecto, que se anunció en 2006 y se presentó en 2007, es la falta de presupuesto para ejecutarlo, una cuestión que lastra también la anteriormente citada prolongación de la línea 1 del metro.
El propio conseller de Infraestructuras, Mario Flores, anunció la semana pasada, en una visita a las obras de la línea 2, que en las próximas semanas se sacará el pliego de condiciones para incorporar a un socio privado a la construcción de ese trazado. Según dijo, el presupuesto global es de 475 millones de euros y no podría alcanzarlo sin la aportación urgente de capital privado.
Hay una última opción que son las líneas de cercanías de Renfe, pero las paradas actuales de San Isidro o La Fonteta quedan a más de 1 kilómetro por el este y el oeste del nuevo centro sanitario.En estas circunstancias, el único transporte posible está en manos de la EMT, que si no puede resolver el problema, al menos sí puede paliarlo. Y según fuentes de la entidad, así parece que va a ser.
En la actualidad llega hasta los alrededores del nuevo hospital media docena de líneas de autobús, concretamente las que van a Malilla, San Marcelino y La Torre. Pero la previsión es prolongar estas líneas o crear otras para conectar la mayoría de barrios de la ciudad con el nuevo hospital.
Según fuentes de la EMT, la Concejalía de Circulación y Transportes del Ayuntamiento de Valencia ya está trabajando en esta materia para evaluar el numero potencial de usuarios y la ocupación de las líneas actuales.