HORTENSIA GARCÍA VALENCIA
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"La vida no se acaba sin la Copa." Lo dijo ayer la alcaldesa tras conocerse la decisión de Alinghi de buscar sede en Australia para la 33 Copa del América. "Estamos preparados y somos los mejores" para acoger las regatas, pero si no ocurre "vamos a seguir nuestro camino". Hay "muchas actuaciones que hacer en los tinglados, de carácter cultural, ocio y restauración" y un "tremendo trabajo en la captación para venta y alquiler de amarres", añadió.
Según Barberá, el consistorio ya se está moviendo y buscando alternativas a la Copa, entre las citó la regata de megayates, así como la posibilidad de ofrecer al dueño de los derechos de la Copa la ubicación en Valencia de una sede permanente de entrenamiento. "Hay mucho que ver, que hablar y hay muchas actuaciones que hacer", recalcó Barberá sin llegar a concretar ninguna. Y es que pese a decir que hay vida después de la Copa, Barberá se mostró ayer dispuesta a esperar "a ver qué pasa" con la 34 edición de las regatas -la convencional, más lucida y rentable que el duelo a dos que será la 33 edición.
Aunque la alcaldesa afirmó que las cosas no están paradas, lo cierto es que la dársena interior (Marina Real Juan Carlos I), sigue en horas bajas y a la espera del plan de explotación que no llega desde que acabó la competición de vela.
Precisamente, la portavoz del PSPV en el Ayuntamiento de Valencia, Carmen Alborch, y el diputado de su grupo en el Congreso Ferran Bono instaron ayer a tomar medidas para dinamizar la marina. Bono , que ofreció una rueda de prensa con Alborch para informar de las inversiones del Gobierno en Valencia, destacó que el recinto de la Copa "da auténtica pena porque se ha convertido en un erial".
La dársena se está convirtiendo en un exponente de mala gestión después de un gran evento. Para la portavoz del PSPV, la marina debería ser "la nueva Plaza Mayor", por lo que emplazó a Barberá, como presidenta del Consorcio Valencia 2007, a "tomar las riendas" en la reactivación de este "maravilloso y privilegiado espacio de la ciudad".
La ex ministra llamó a las administraciones (Gobierno, Generalitat y Ayuntamiento de Valencia) a coordinarse para salir de la dinámica de abandono y degradación de la dársena, que afecta incluso al edificio icono del Veles e Vents.