PACO VAREA VALENCIA
El Ayuntamiento de Valencia ha sacado a concurso la rehabilitación del Mercado del Grao, después de que hace 17 años se comprometiera con los vendedores a hacerlo. El proyecto ha salido a concurso por un importe de 8,7 millones de euros. El mercado tiene ahora 12 vendedores, frente a los 40 que regentaban los puestos a principios de la década de los años 90, que fue cuando empezaron a exigir el lavado de cara que nunca ha llegado. Era el verdadero motor económico del Grao hasta la apertura de varias superficies comerciales.
El proyecto actual contempla además de la rehabilitación del recinto, la construcción de una nave comercial en una zona anexa al área de productos frescos, así como un aparcamiento subterráneo con capacidad para 237 plazas, que es la principal apuesta del proyecto en una zona en la que es prácticamente imposible estacionar. La empresa adjudicataria lo tendrá en concesión durante 40 años. Las obras tienen tres partes diferenciadas, de las cuales las dos primeras tienen un coste de 2,8 millones de euros, frente a los 5,7 millones de euros que cuesta el estacionamiento. La obra deberá durar menos de 30 meses y desde el ayuntamiento estiman que se podría empezar a finales de abril.
El diseño y la distribución son los mismos que los previstos sobre los planos hace cuatro años. La única diferencia es que habrá más plazas para aparcar al incluirse una planta más y reducirse el ámbito de la "caja" del garaje, porque se hará sólo bajo la zona del mercado y no se tocarán las calles.
Reubicación temporal
Los mercaderes que quedan en el mercado se reubicarán provisionalmente en el solar de una antigua gasolinera de la avenida del Puerto, según un responsable del área de Mercados. El ayuntamiento ha negociado con los dueños del terreno, que disponen de un estudio de detalle para construir un edificio, que por el momento no van a hacer, y quieren alquilar el suelo al consistorio para tener unos ingresos. Los vendedores se han mostrado escépticos ante la licitación de las obras porque a pesar de publicarse quieren ver las máquinas aparecer por el lugar.
El presidente de los vendedores, Ángel Ortuende, explica y justifica el escepticismo: "llevamos muchos años esperando las obras, y las palabras y los compromisos han sido numerosos. Sabemos que se ha publicado en los boletines pero ahora deben reubicarnos y aparecer las máquinas. Somos pocos vendedores pero este mercado forma parte de la vida y la historia del barrio y no debe desaparecer". Ortuende agrega sobre los terrenos de reubicación que "el ayuntamiento ha estado mirando donde estaba la gasolinera y en las naves que hay en alquiler".
Los vendedores han conseguido ahora lo que en 5 años no lograron: la ejecución de unas obras de reparación de las paredes, donde hay numerosas grietas, así como una mano de pintura. "Les dijimos que hasta las obras debían adecentarlo y han cumplido". Uno de los vendedores, Fernando Molina, sigue sin entender por qué han remodelado las aceras y calzadas de las calles adyacentes si en unos meses las van a levantar de nuevo. Rafael López es otro de los mercaderes y lamenta que desde el consistorio no les hayan comunicado nada, mientras que Pepita Escriche dice tener confianza, "aunque estamos escamados de tantas palabras y de tan pocos hechos".
Con paciencia y harto
de las promesas
Ortuende lleva años como vendedor en el Mercado del Grao y debe conjugar las ideas de los mercaderes veteranos con las suyas. Sabe que él y los otros 10 tienen como objetivo la supervivencia de uno de los mercados señeros de la ciudad, sito entre las calles Cristo del Grao, José Aguirre y Abastos. Hace ya unos años él y sus compañeros estaban ya hartos de promesas y de que por su recinto pasaran todos los políticos prometiendo el oro y el moro mientras siempre se retiraba de los presupuestos el importe de las obras a mitad de año para dedicarlo a otra cosa. Ahora parece ir en serio.