PACO VAREA VALENCIA
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La zona porticada del edificio de las Atarazanas ya no se puede utilizar como cobijo por parte de quienes duermen en la calle. El Ayuntamiento de Valencia ha colocado rejas de hierro en las cinco naves como medida de seguridad para evitar la entrada de indigentes y con el fin de impedir que esa zona la puedan utilizar otras personas con intención de cometer actos vandálicos.
Los vecinos del barrio del Grao que residen en los edificios próximos han reconocido que la medida ha dado buenos resultados debido a que al instalarse las rejas de hierro se ha evitado que en el interior duerma gente y la concentración de personas que causaban molestias al tocar incluso instrumentos como la guitarra, según han comentado algunos.
Las Atarazanas se encuentran precisamente en una zona que al anochecer se convierte en uno los lugares más solitarios del barrio cercano al puerto a pesar de que el contenedor cultural alberga exposiciones y otras actividades.
Los responsables del área de Cultura recogieron los planteamientos de los trabajadores de las Atarazanas y de los vecinos hace ya tiempo y comprobaron que las peticiones para instalar medidas de seguridad no eran gratuitas pero hasta ahora habían carecido de dinero para llevarlo a cabo. Los trabajos se han pagado con dinero procedente del Fondo de Inversión Local del Gobierno.
La colocación de las rejas ha contado con la autorización de la Dirección General de Patrimonio porque el edificio está protegido.
Las Atarazanas no es el único edificio del consistorio donde se han colocado los hierros para impedir que duerma gente en el interior. El año pasado ya se hizo lo mismo en unos pasillos con pórticos de una biblioteca municipal sita junto a Guillem de Castro. A ese lugar se desplazaban los inmigrantes que cada año acudían a pernoctar al viejo cauce del Turia pero que desde hace tiempo buscan otros lugares para guarecerse del frío en invierno. El ayuntamiento podría tomar la decisión de extender estos enrejados a otros edificios si se precisa.