HORTENSIA GARCÍA VALENCIA
El 16 de diciembre de 2006, el Consell se blindó para no tener que pedir al Ayuntamiento de Valencia licencias de apertura en los edificios icono de la Ciudad de las Ciencias. Ese día, se aprobó en la reunión del Consell la declaración de "excepcional interés general" el complejo cultural y de ocio de Santiago Calatrava "con todos los inmuebles incluidos en ella".
Esta resolución, que se hace extensiva a las actividades culturales y deportivas que se lleven a cabo en el recinto, le ha permitido a la Generalitat abrir provisionalmente, sin tener siquiera el informe de seguridad de Bomberos, el Ágora para el Open de Tenis.
La declaración de interés general, que también se otorgó a la Copa del América para agilizar la tramitación de las obras, fue promovida por los consellers de Justicia, Territorio y Economía un año después de la "puesta en funcionamiento" del Palau de les Arts, que como la plaza cubierta del Ágora y antes el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe se inauguraron sin estar acabados. La apertura del coliseo de la ópera, que unos meses después se inundó tras unas fuertes lluvias, generó una intensa polémica. El informe de Bomberos del Ayuntamiento de Valencia puso en solfa las medidas de seguridad y evacuación del edificio.
El acuerdo que regula el régimen jurídico especial para la Ciudad de las Ciencias y que está firmado por la entonces consellera de Cooperación, Gema Amor, señala que l'Hemisfèric, l'Oceanogràfic, l'Umbracle, el Museo Príncipe Felipe y el Palau de les Arts "constituyen un complejo dotado de un particular tratamiento unitario que por el uso al que van destinados y la singularidad de sus edificaciones, lo han convertido en un elemento de identificación de la ciudad y de la Comunitat". "Las actividades culturales proyectadas transcienden los límites de la Comunitat", añade el texto.
Según el Consell, "la excepcionalidad de este complejo arquitectónico y cultural obligan a darle un tratamiento igualmente excepcional". Tratamiento que quedaría amparado en la ley valenciana de prevención de la Contaminación y la Calidad Ambiental en vigor desde agosto 2006.
La declaración exime a la Generalitat de tener que tramitar la licencia ambiental para los proyectos de obra y de solicitar licencia de apertura al Ayuntamiento de Valencia como hace la mayoría. Bastará, añade el acuerdo, con la certificación de obras y de sus "modificados" -uno de los grandes caballos de batalla en las construcciones de Calatrava- del director técnico del proyecto. Esta misma certificación exonera de solicitar la licencia de funcionamiento o actividades que regula la ley de Actividades y Espectáculos Públicos.
Para no dejar ningún cabo suelto, el acuerdo del Consell determina que "no requerirán autorización específica las actividades de carácter cultural, social o artístico que se desarrollen" en la Ciudad de las Ciencias. Todo ello, "sin perjuicio del cumplimiento de la normativa de seguridad aplicable", matiza.
El acuerdo del Consell de declaración de interés general de la Ciudad de las Ciencias ha sido esgrimido por el gobierno municipal de Rita Barberá para eximirse de responsabilidades por lo que pudiera ocurrir con la apertura del Ágora con las obras a medio terminar. La lectura no está tan clara para el concejal del PSPV en el Ayuntamiento de Valencia Rafa Rubio, quien asegura que la excepcionalidad se puede aplicar a las obras de la Generalitat pero no a las que se ejecutan a través de una empresa pública y en ningún caso a los informes relativos a la seguridad de los edificios.