H. GARCÍA VALENCIA
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La práctica común -pese a estar prohibida- de consumir alcohol en la calle le cuesta al Ayuntamiento de Valencia 500.000 euros al año. Así lo admitió ayer el concejal de Residuos y Limpieza, Ramón Isidro Sanchis, en la comisión de Medio Ambiente. La cifra corresponde con el coste de la limpieza de las cuatro zonas que el consistorio tiene identificadas como foco de "botellón", esto es, el barrio del Carmen -donde la retirada de la basura de la celebración de Halloween le costó al consistorio 50.000 euros-, Juan Llorens, la avenida de Tarongers y la plaza de Xúquer.
En respuesta a la petición de un informe sobre la situación del botellón en la ciudad y las soluciones que se plantean de la concejala socialista Carmina del Río, Isidro Sanchis explicó que están en contacto con otras ciudades españolas para ver que medidas están tomando. La habilitación de espacios específicos para el consumo de alcohol ("botellódromo") se descarta por el momento. Según el concejal de Residuos, en ciudades donde se ha puesto en marcha como Málaga ha sido un fracaso.
La concejala del Río sigue a la espera de que Isidro Sanchis facilite las cifras del coste de limpieza del macrobotellón de la noche de San Juan en la playa de la Malva-rosa.
En relación a la incidencia del botellón entre la población joven, el concejal de Limpieza informó de que se ha notado un aumento de gente consumiendo alcohol en la calle motivado por la crisis.
El jardín Lebón paralizado
La descontaminación del suelo del jardín de Gas Lebón, uno de los proyectos incluidos en el plan Zapatero, fue otro de los puntos tratados en la comisión de Medio Ambiente. Del Río hizo hincapié en que son ya cinco meses los que lleva la obra paralizada. Ramón Isidro Sanchis justificó el retraso en que la Conselleria de Medio Ambiente ha pedido informes a expertos "de Holanda o Alemania". La limpieza de los contaminantes del suelo de la antigua fábrica Lebón puede costar entre 3 ó 4 millones de euros, el triple que el propio proyecto del jardín.