H. G. VALENCIA
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El Ayuntamiento de Valencia y la Conselleria de Educación se mueven en tempos muy distintos. La semana pasada, la delegación de Urbanismo acordó conceder licencia de obras para un colegio junto a las naves de hormigón de la Cros cuyas obras todavía no han sido licitadas por parte de Ciegsa, la empresa que construye los colegios de la Generalitat.
En una ciudad donde conseguir una licencia de obras puede demorarse más de un año, llama la atención la diligencia con la que ha actuado en este caso el ayuntamiento, máxime, si se tiene en cuenta que el consistorio ni siquiera ha tramitado la cesión de la pastilla de suelo donde se construirá el nuevo colegio de primaria, ubicada en la calle Ibiza esquina con Luis García Berlanga. El concejal de Urbanismo, Jorge Bellver, asegura que la cesión del suelo no será problema y se hará cuando vayan a empezar las obras.
Para el PSPV esta decisión es "un engaño más" un gesto de "mover papeles" y colocar vallas publicitarias que luego no se traducen en licitaciones, obras e inversiones. El concejal socialista Juan Soto advirtió en el inicio del curso escolar 2009-2010 de que no había ninguna licitación de nuevos colegios a la vista.
El nuevo centro de primaria permitirá ampliar el saturado colegio público Tomás de Montañana, construido hace seis años por los los promotores del PAU de la avenida de Francia. De momento, los escolares están recibiendo clase en barracones. Ciegsa ha destinado este año 800.000 euros a nuevos centros en Valencia, que se han repartido en la redacción de los proyectos de los colegios Malva-rosa, (179.900), Max Aub (224.900 euros), Lluís Guarner (168.000) y Orriols (283.00 euros).