JOSÉ PARRILLA VALENCIA
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Sesenta asociaciones de hostelería, turismo y ocio de toda la Comunitat Valenciana se han solidarizado con los chiringuitos de Valencia a los que la Dirección General de Costas amenazan con derribarles sus terrazas. Esa solidaridad se materializó ayer en un acto reivindicativo celebrado en uno de los locales de Pinedo al que no faltó la alcaldesa de Valencia y gran parte de su corporación, que se ha posicionado claramente a favor de los hosteleros y en contra del Gobierno central, al que acusa -a los socialistas- de querer cargarse las terrazas de la playa.
En primera instancia, Costas envió cartas a los 8 restaurantes de Pinedo y El Saler. Les renovaba la concesión y les advertía que a partir del 1 de enero tenían que limitar su local a los 150 metros cuadrados que marca la ley, es decir tenían que tirar las terrazas.
Para los afectados estas cartas eran un torpedo en las negociaciones abiertas al respecto y para evitar sanciones han forzado una reunión con el delegado del Gobierno, Ricardo Peralta, el próximo martes. Parecía claro que se volvía al diálogo y que no habría más amenazas, pero Costas ha mandado ahora una carta similar a los 14 restaurantes de la Malva-rosa dándoles, eso sí, seis meses más de plazo.
El acto de ayer era, por tanto, una protesta cargada de indignación. Se organizó en Pinedo, se invitó a paella a quienes quisieron sumarse a sus reivindicaciones y se repartió un manifiesto con un mensaje claro: "Volem menjar a la platja".
Los hosteleros denuncian "la interpretación arbitraria y restrictiva de la Ley de Costas" y resaltan la unidad que existe en todo el sector turístico de la Comunitat para defender 500 establecimientos y más de 5.000 puestos de trabajo. Piden, por tanto, el respeto a los compromisos adquiridos y advierten que el envío de esas cartas puede poner en peligro la mesa de diálogo.
La "firma" de los socialistas
Por su lado, Rita Barberá, mostró su apoyo a los hosteleros y advirtió a los valencianos que "son sólo los socialistas quienes quieren quitar las terrazas de la playa". "Una cosa está clara: los socialistas no quieren que los valencianos disfrutemos de la playa y de los chiringuitos. No les importa ni los lugares tradicionales, ni una forma de vida, ni si se cargan puestos de trabajo". "Se trata de destrozar por destrozar y eso tiene una firma: el PSOE", enfatizó.
La alcaldesa anunció, así mismo, que los servicios jurídicos del ayuntamiento ya están trabajando para actuar de manera conjunta con los hosteleros.
En el mismo lugar el secretario de Comunicación del PP y portavoz de Medio Ambiente en el Congreso, Carlos Floriano, acompañado de Esteban González Pons, se preguntó si "tiene alguna relación empezar a retirar infraestructura turística en Valencia con la intención de hacer prospecciones petrolíferas mar adentro", en una zona próxima a Pinedo.
Peralta habla de irresponsabilidad
El delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Ricardo Peralta, aseguró ayer que el objetivo de la Dirección General de Costas es que los restaurantes y chiringuitos de las playas de Valencia sigan funcionando, pero "en el marco de la legalidad". Garantizó, asimismo, que la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, el día 2, si quiere, podrá tomarse "una paella o un güisqui en cualquier chiringuito".
A su juicio, el "acuerdo más evidente" es que "los chiringuitos están funcionando, y van a continuar funcionando". No obstante, advirtió, su intención es defender "a todos los usuarios, no sólo a los del restaurante o del chiringuito".
Sobre la visita que ayer realizaron a los hosteleros de Pinedo tanto Rita Barberá como González Pons, manifestó que se trata de una actuación "poco responsable" y agregó que siempre respaldará que las administraciones pidan el respeto a la ley y el cumplimiento de la ley.
Peralta ironizó al señalar que quizá González Pons, como "experto imparcial" en su calidad de ex conseller de Territorio, viene a la costa valenciana "para ver si es hora de que termine el vertido" del emisario de Vera".
Rita Barberá respondió a Peralta defendiendo el derecho de todos a tomarse "una paella o lo que cada uno quiera" en los chiringuitos de la playa.