V. X. C. VALENCIA
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"Gobernador de una provincia de la antigua Persia. Hombre sagaz, que sabe gobernarse con astucia e inteligencia, o que gobierna despóticamente". Así define la Real Academia Española el término "sátrapa". Un adjetivo que ha utilizado el cónsul general de Nueva York y ex conseller de Cultura, Fernando Villalonga, para referirse al presidente del Consell Valencià de Cultura (CVC), Santiago Grisolía, por estar detrás -según el diplomático- de la destrucción del muro histórico del Jardín de Monforte.
Las palabras de Villalonga provienen de una carta que hoy se leerá en público en el acto reivindicativo convocado en el jardín de la polémica por diferentes entidades como Cercle Obert de Benicalap, la Asociación de Amigos y Amigas de los Jardines de Valencia (Ajava) y por República Valenciana-Partit Valencianista Europeu. Todas ellas se han unido para frenar las intervenciones en el huerto y han recibido el respaldo de Villalonga.
En la epístola recuerda que "el jardín, pero también muchos sitios del Cap i Casal y del País, se ve amenazado por la depredación urbanística o por los caprichos políticos, ebrios de orgullo y poder. El ayuntamiento, con la connivencia de la Dirección General de Patrimonio, ha impulsado a instancias del presidente del CVC, y de algunos vecinos poderosos y residentes en esos impersonales monstruos arquitectónicos que nos rodean, la destrucción del tapial que de de Monforte un huerto cerrado".
El ex titular de Cultura con el gobierno de Zaplana explica que se han saltado la declaración de jardín histórico del año 40 y la carta de Florencia que protege los jardines históricos como simbiosis de arquitectura y vegetación. Además incide en que "se han inventado argumentos como el de las humedades".
Muralla que da a su casa
Como ocurriera a finales del 2009 Villalonga defiende la preservación del muro e insiste en que "Grisolía utiliza el argumento de lo democrático para destruir la muralla del jardín que da a su casa y como el peor sátrapa autoritario hace que desconoce que precisamente la democracia sustrae del voto los derechos individuales de los colectivos. ¡Los derechos de las personas y de los pueblos no se votan, señor mío!" advierte el cónsul.
La decisión de derribar el muro es calificada por Villalonga como una "actitud indigna como presidente del CVC, con su frívolo voto particular insta al consistorio a 'derribar la mayor parte posible del tapial'". Finalmente afirma que "la prepotente perseverancia" de Grisolía "le incapacita para seguir presidiendo el organismo consultivo que debiera proteger nuestra cultura y no destruirla".