J. P. VALENCIA
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La ciudad de Valencia seguirá acogiendo circos con animales salvajes. La moción presentada por el concejal socialista Juan Soto declarado abolicionista de este tipo de espectáculos, no prosperó. El pleno la rechazó con el argumento del Grupo Popular de que se hacen todas las inspecciones para que los animales estén bien y que el propio Parlamento Europeo ha declarado al circo como parte de la cultura de nuestro continente.
Fue precisamente este punto del orden del día el que más expectación despertó entre los medios de comunicación. Tomaron incluso la palabra Elisa Arteaga, de la asociación AnimaNaturalis; y José María González, de la empresa Cultespa SL (Gran Circo Mundial). La primera recordó que ya se han prohibido estos espectáculos en 26 municipios españoles y el segundo aseguró que en sus 52 años de experiencia no había visto nunca maltratar a un animal.
Pero fue Soto quien completó el discurso, asegurando que estos espectáculos con animales salvajes "son un anacronismo histórico" y pidiendo que "la tradición sea pasada por el tamiz de la razón y la sensibilidad". Apeló incluso, a la ética de los populares y pidió que no votaran por disciplina de partido. Pero no fue así.
El concejal popular Félix Crespo aseguró que los inspectores municipales revisan cada año el estado de los animales y el cumplimiento de la legislación, a la vez que recordó que el Parlamento Europeo ha apoyado estos espectáculos. Se preguntó, así mismo, si los padres que llevan a su hijos al circo son unos incívicos o si no es igual tener cautivo un canario.