LEVANTE-EMV VALENCIA
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El Ayuntamiento de Valencia construirá con su presupuesto la cubierta vegetal en el mercado de Russafa, valorada en casi 700.000 euros, después de que el Gobierno español haya excluído el proyecto de la segunda fase del "plan Zapatero" al no encajar en ningún modelo de proyecto.
El concejal de Urbanismo, Jorge Bellver, responsable de la ejecución del primer tejado de estas características en la ciudad, mostraba ayer su sorpresa ante el rechazo de la Subdelegación del Gobierno al proyecto y lo achacaba a las críticas que desde el grupo socialista se vertieron el pasado mes de diciembre cuestionándolo por no considerar la actuación como prioritaria como ya hizo con la cubierta de "trencadis" del Palau de la Música que sí se financió con el "plan Zapatero I".
Bellver recordaba ayer que en el futuro PAI del Grao se han incluido diversos proyectos de esas características de cubiertas verdes en los edificios y el del Mercado de Russafa será uno de los primeros en ser ejecutado. Incluso el área podría ser pisable, según dijo.
El ajardinamiento de la cubierta del mercado era uno de los proyectos significativos que el ayuntamiento había propuesto para ser financiados con dinero del plan estatal de financiación local. Los técnicos de la Subdelegación del Gobierno no han entrado a valorar si la propuesta de los responsables de Proyectos Urbanos es conveniente o no. Simplemente lo que han hecho es comprobar si se ajustaba a los requisitos del plan con la conclusión de que la cubierta verde del mercado no los cumple. La corporación local presentó el proyecto de la cubierta del mercado como un equipamiento de ahorro y eficiencia energética pero la orden que regula la concesión de ayudas no incluye esa acepción en ninguno de sus capítulos. Sí se ha admitido la remodelación interior de los Jardines de Monforte y también una actuación en los jardines de las Grandes Vías.
El coste de la cubierta verde se había estimado en 694.000 euros y la idea de instalar césped con riego en la cubierta se la había traído Rita Barberá de Milán, cuando acudió a recoger distinción como ciudad del deporte para 2011.
La alcaldesa contempló desde su hotel un supermercado de la ciudad italiana con la cubierta de césped y decidió importar la idea. El de Russafa sólo iba a ser el primero porque uno de los objetivos de la alcaldesa era, y es, que desde el aire se pueda contemplar una ciudad verde y, precisamente, en estos momentos el de Russafa es uno de los barrios con menos espacios ajardinados por metro cuadrado.
El tejado de césped propuesto para Russafa ha suscitado críticas generalizadas por su elevado coste y su difícil mantenimiento.