LEVANTE-EMV VALENCIA
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El vicesecretario de Organización del PP de la Comunitat, David Serra, criticó ayer que los socialistas valencianos "insisten con su estrategia de alborotar la calle haciendo caso omiso a lo que dicen los ciudadanos e incluso las Corts". Serra se pronunció así, en un comunicado, tras el anuncio de que los socialistas valencianos van a poner en marcha una campaña de comunicación denunciando las políticas del PP respecto al plan del Cabanyal.
Para Serra esta campaña "es una pérdida de tiempo porque la gran mayoría de los valencianos, y también de los vecinos del barrio están a favor de la prolongación de Blasco Ibáñez". Serra criticó que los socialistas "sigan alentando a grupos que recurren al insulto en lugar de ponerse del lado de las víctimas, que en este caso son los vecinos coaccionados y el equipo de gobierno de Rita Barberá".
Si el viernes las Corts aprobaron un recurso contencioso-administrativo contra la orden ministerial que paraliza el plan especial, ayer fue el ayuntamiento el que presentó otro recurso contencioso contra la orden en la Audiencia Nacional. También ha presentado un incidente de ejecución ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid por una "incorrecta ejecución" de la sentencia que motivó la orden. El equipo de Barberá sostiene que la ministra de Cultura se excedió con el mandato judicial al ordenar la paralización del plan.
En relación a la campaña de comunicación del PSPV, el gobierno local aseguró que es un "insulto" que en la actual coyuntura económica, el PSOE "anuncie una campaña de propaganda, que tendrá un elevado coste, para defender una posición minoritaria".
El eurodiputado socialista Andrés Perelló que tenía previsto intervenir ayer en el pleno de la Eurocámara para denunciar el plan del Cabanyal no pudo hacerlo. Perelló remitió una carta al presidente del Parlamento para trasladarle su sorpresa porque no le fue concedida la palabra que sí se le otorgó a otros dos miembros del PP y anunció que volverá a pedirla. El equipo de gobierno de Barberá acusó a Perelló de convertir la polémica en un "espectáculo".