JOSÉ PARRILLA VALENCIA
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La avería de dos trenes en las líneas 3 y 5 del Metro de Valencia colapsó ayer el transporte suburbano en plena hora punta. 32 trenes y alrededor de 16.000 usuarios se vieron afectados y muchos de ellos temieron problemas más graves por el humo y el olor a quemado que se respiraba en los túneles hasta dos horas después.
La primera avería se produjo sobre las ocho de la mañana entre las estaciones de Faitanar y Mislata-Almacil. Según Marisa Gracia, directora de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), la caída de una subestación eléctrica dejó sin fluido a un convoy y lo bloqueó en medio de la vía, dejando atrapados a cientos de usuarios.
Posteriormente, cuando una unidad de apoyo remolcaba el tren averiado hasta los talleres de FGV, ésta sufrió también un problema en las zapatas de los frenos y se quedó parada en las proximidades de la estación de Ángel Guimerá, un tramo ya compartido por las líneas 3 y 5.
Esa obstrucción afectó a decenas de trenes y a cientos de pasajeros. Algunos de ellos aseguraron a este periódico haber estado esperando entre tres cuartos de hora y una hora. Y cuando pudieron circular "el olor a quemado y el humo eran muy fuertes". "Hubo gente -añadieron- que se bajó del tren porque no aguantaba el olor y también porque les daba miedo".
Según fuentes de FGV, el tráfico recuperó la normalidad sobre las 9 de la mañana, cuando el convoy averiado llegó marcha atrás hasta la estación de Avenida del Cid.
El conseller de Infraestructuras, Mario Flores, quiso remarcar la excepcionalidad del incidente, pues "nuestro índice de averías es del o,02% y el nivel de puntualidad del 98%", unos datos muy positivos si se tiene en cuenta que "tenemos todos los días 900 trenes en movimiento que hacen 19.000 kilómetros".