JOSÉ PARRILLA VALENCIA
El concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Valencia, Miguel Domínguez, aseguró ayer que en Valencia no se propondrá, organizará o habilitará ninguna zona para la celebración de "botellones". Salvo contadas excepciones como las Fallas, la normativa que prohibe el consumo de alcohol en la calle seguirá aplicándose a rajatabla para acabar con un fenómeno que, por otra parte, ha ido a menos en la ciudad.
El debate sobre la creación de "botellódromos" lo ha abierto la Junta Local de Seguridad de Alicante, que en su reunión del martes acordó dirigirse a la Autoridad Portuaria de la ciudad para que ceda 4.000 metros cuadrados de muelle en los que organizar "botellones" controlados. En concreto, la idea es abrir este recinto de jueves a sábado y dotarlo de aseos y de un horario de cierre que estaría en torno a las tres y media de la madrugada.
De momento, la Autoridad Portuaria, que tiene la última palabra, no se ha pronunciado al respecto, pero el debate se ha abierto y en Valencia las reacciones no se han hecho esperar.
El ayuntamiento ya ha dicho que no. Al contrario de lo que opina la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, el concejal Miguel Domínguez fue tajante: "En Valencia se seguirá aplicando la normativa que prohibe el consumo de alcohol en la calle", porque entiende que lo contrario sería fomentar el consumo de alcohol entre los jóvenes. "Ahora que se estan tomando medidas para prohibir el tabaco no vamos a salir nosotros fomentando el consumo de bebidas alcohólicas", precisó.
También la concejala socialista Mercedes Caballero desaprueba la iniciativa adoptada en Alicante, pero muestra su satisfacción por la apertura del debate frente a quienes "dan la espalda a los problemas que no pueden o no saben resolver", en alusión al PP. A su juicio, el fenómeno está en la calle y "hay que abordarlo de una forma sincera para que no se agrande cada vez más".
De entrada, la responsable socialista está en contra de la creación de un "botellódromo" en Valencia, porque fomenta el consumo de alcohol y porque no serviría de nada. "La gente no va a ir a ahí si es una imposición", afirma.
Buscar alternativas
A su juicio, lo que hay que hacer es abrir el debate y afrontar el problema desde todas las ópticas, la primera de ellas la falta de alternativas de ocio para los jóvenes valencianos. "Aquí cuando llegan las once de la noche ya no hay nada para los jóvenes que no sea irse a un aparcamiento y emborracharse", dice. Entiende, pues, que el problema del ocio debe incluirse en los planes de la Concejalía de Juventud y ofrecer alternativas. En este sentido, recordó, por ejemplo, que en Quart de Poblet abren las instalaciones deportivas los fines de semana por la noche, una opción que "no va a acabar con el botellón, pero que ofrece salidas distintas a mucha gente".
Finalmente, el delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Ricardo Peralta, duda de que "la mejor forma de actuación" para reducir el consumo de alcohol en determinados colectivos "sea habilitar botellódromos".
Peralta recordó que España es un país donde se puede consumir alcohol, "pero con ciertas limitaciones", como ocurre con "el consumo en la vía pública". "Lo importante -continuó- es que los ayuntamientos asuman la reducción del consumo de alcohol en determinados colectivos, como los jóvenes".