MOISÉS DOMÍNGUEZ VALENCIA
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Son las cosas que tienen las fallas. Cuando peor vienen las cosas, pueden producirse acontecimientos que hacen del ejercicio algo grandioso. Eso es lo que le ha pasado a Exposición-Micer Mascó. Han pasado un año complicado porque los grifos de dinero han pasado a tener un hilillo. Sin embargo, a media tarde ayer ya lo habían arreglado con los dos indultos, el mayor y el infantil del día anterior. Y aún les quedaba el remate con la victoria en Especial infantil unas horas después
El indulto estaba tan cantado, que sólo esta comisión esperaba fuera del recinto de Nuevo Centro. Y estaba tan cantado, que en pocos segundos se habían enfundado, por encima de sus polares, unas camisetas negras conmemorativas del doblete.
Y además, con un poco de humor
La figura indultada es, como todas las de los últimos años, de las que toquetean la fibra sensible del votante. ¡Qué monos son los niños que van a la Ofrenda! Sin embargo, en descargo de la figura, hay que reconocer, y no es poco, que al recurso costumbrista se le ha añadido unas gotas de humor.
Ya no se trata sólo de una pareja de valencianitos. Aquí, el niño va a su bola, jugando con la consola, mientras que la niña pierde la paciencia y le tiene que estirar de la chaqueta para que se mueva de una vez.
Se puede decir que es la primera vez, desde la Loca Academia de Policía de 1995, que la figura indultada tiene gracia. Han tenido que pasar 15 años de figuras técnicamente perfectas (posiblemente, más que la salvada ayer), pero pastosas como ellas solo. Los abuelitos, Costeau, Concha Piquer, el pelotari, Blasco Ibáñez, el blanc i negre...
La falla está firmada por Fede Ferrer, pero el autor material es Javier Molina. Un binomio que ya se llevó el indulto el año pasado en Quart-Palomar con las "Queridas Mascotas" y que ha cogido carrerilla.