M. DOMÍNGUEZ VALENCIA
La desaparición de la verbena de Blanquerías y la reducción drástica de los conciertos de Fallas (los pocos que se celebraron han salido de los cinco días grandes de fiesta) dejó en el aire una cuestión: ¿dónde van a parar los miles de jóvenes ansiosos por tener una noche de marcha?
Da la sensación de que uno de los espacios que han absorbido una parte importante de esta clientela es la zona de Gran Vía. En concreto, el eje de calles formado por Joaquín Costa, Conde Altea, Císcar y Burriana ha sido una de las que se habría visto beneficiada por el efecto llamada. Cuanto menos, eso es lo que se deduce de las riadas humanas que se han registrado por allí en los últimos días.
Esa es una zona de verbenas por definición. E incluso llama la atención que la multitud ha aumentado pese a que no se hace en la calle, sino en la carpa, la verbena de Joaquín Costa-Burriana. Por contra, se ha reactivado de forma espectacular la de Joaquín Costa-Conde Altea, que se complementa con la "macro" de Císcar-Burriana (pese a flotar sobre ella la amenaza de denuncia, el día 17 se celebró sin problemas).
El Carmen es otra zona de absorción, aunque ya es una referencia permanente. Verbenas como la de Doctor Collado han alcanzado su máximo, al llenar completamente la plaza.
Estas verbenas, como es fácil imaginar, han traído consigo el habitual rastro de suciedad, convirtiéndose las calles en urinarios públicos.