El blanco y el negro de la orden de los dominicos imperaron en los diversos espacios de la ciudad donde las asociaciones vicentinas han levantado sus altares y en los actos del día grande: el blanco en la ofrenda floral por su vistosidad, y el negro en la procesión vespertina por su solemnidad. Los actos se han desarrollado con notable afluencia de público incluso a la representación de los "miracles"