JOSÉ PARRILLA VALENCIA
El viejo edificio de Tabacalera, ahora recuperado como segunda sede del Ayuntamiento de Valencia, alberga desde hace unos días la nueva Sala de Control de Tráfico, un "cerebro" desde el que se vigila y ordena la circulación de toda la ciudad. Sus "ojos" son las 700 cámaras que hay repartidas por los 300 kilómetros de red viaria y su objetivo doble: evitar que se atasque el medio millón de coches que componen el censo municipal y limitar la contaminación atmosférica derivada de los parones de tráfico.
Para hacer su presentación, la nueva sala recibió ayer la visita de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y del conseller de Infraestructuras, Mario Flores. También estuvieron presentes los concejales Alfonso Novo, Alfonso Grau y Jorge Bellver, así como el secretario autonómico de Infraestructuras, Victoriano Sánchez Barcaiztegui, quien corrigió al alza los elegios de la alcaldesa para asegurar que se trata de "la mejor sala de control de tráfico de España". Una inversión de 1,5 millones de euros lo ha hecho posible.
Una red para toda la ciudad
A primera vista, se trata de una estancia de dos alturas, con una gran pantalla de tecnología leds desde la que pueden visionarse cincuenta puntos a la vez y un gran mapa de la ciudad que marca los niveles de fluidez de la circulación. Supervisando los mensajes de esta pantalla hay una docena de personas que pueden administrar la información que sirven las 700 cámaras de vigilancia para en caso de necesidad proceder a una reordenación del tráfico con medios técnicos o humanos. De hecho, en la propia sala hay una representación de la Policía Local e incluso un despacho anexo donde es posible reunir un gabinete de crisis sin interrumpir los trabajos de vigilancia. También hay una especie de aula para visitas de colegios o especialistas.
De todas formas, lo más importante cuantitativamente hablando es lo que no se ve desde la sala. Para suministrar toda esa información están las citadas 700 cámaras de televisión, 160 ordenadores y 2.600 kilómetros de cable, lo necesario para seguir las evoluciones diarias de los 500.000 coche que hay en la ciudad, los 480 autobuses de la EMT y el estado de los 300 kilómetros de red viaria que hay en Valencia.
Con toda esta tecnología, el objetivo que se persigue es, según la alcaldesa, doble. Por un lado, se consigue conocer "en tiempo real" es estado de la circulación, proceder a su reordenación si fuera necesario, e informar a los conductores, mediante paneles, de las circunstancias que se produzcan en cada momento.
Y hay una segunda finalidad que a veces pasa desapercibida, que es la reducción de la contaminación atmosférica. En este sentido, Victoriano Sánchez Barcaiztegui recordó que los parones innecesarios de los coches en los atascos o en los semáforos disparan las emisiones de CO2.
Sobre el edificio de Tabacalera
La nueva Sala de Control de Tráfico ha sido trasladada a lo largo del mes de agosto desde su emplazamiento de la Avenida de Aragón al nuevo edificio de Tabacalera, un complejo administrativo de cuya recuperación se mostró ayer orgullosa Rita Barberá.
Según dijo, los defectos de construcción detectados son de carácter leve y están a punto de solventarse, de manera que aproximadamente en un mes el consistorio estará en situación de "recibir" el edificio. No hay fecha, sin embargo, para el inicio del aparcamiento, que debía estar en marcha cuando llegaran los primeros funcionarios, ni de los equipamientos que acompañan al edificio, probablemente un centro para jubilados.
Testigo fidedigno de accidentes y posible prueba de cargo
Entre las muchas virtudes de una Sala de Control de Tráfico como la presentada ayer está la de visionar y grabar cualquier incidencia que se produzca en las calles de la ciudad, o al menos en las calles más importantes de la ciudad. Se graban los atascos, los cortes de tráfico, las obras y también los accidentes, de manera que voluntaria o involuntariamente se convierten en testigos fidedignos del día a día. De hecho, fuentes municipales aseguraron ayer que cualquier persona que se haya visto involucrada en un accidente de tráfico y quiera utilizar en su defensa la grabación del siniestro, puede solicitarla, por los cauces reglamentarios, a esta sala y utilizarla como prueba de cargo en un hipotético juicio. Sus imágenes también son utilizadas con frecuencia por la Policía para resolver determinados delitos o el menos identificar a sus autores. Eso debe hacerse, no obstante, antes de que se destruyan las cintas, que no se guardan más allá de 30 días.
El desmantelado edificio de Aragón tiene "muchos novios"
El ya viejo edificio de la Avenida de Aragón está prácticamente desmantelado y por estar "en un lugar envidiable de la ciudad" tiene "muchos novios". Así se pronunció la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, al ser preguntada por el uso que se dará a este edificio de apenas 24 años de edad. "No voy a ser más explícita ni antes ni después", dijo la alcaldesa, quien aseguró que "están estudiando todas las posibilidades urbanísticas de la zona". "En función del destino que quiera darle el novio, se mantendrá o no se mantendrá", insistió Barbera al ser preguntada sobre un posible derribo.
La alcaldesa, de todas formas, dio algunas pistas: "Es una zona de las mejores de Valencia y estamos pasando una temporada durísima de crisis en la que no se ha movido nada. Piensen que está pegadito a todo el PAI de Mestalla y allí no se ha movido nada. Y claro, aquel chaflán es interesante, y aquella fachada es interesante", explicó Barberá, quien insistió en que "como no hay nada consolidado, como no hay visos de realidad, no voy a meterme yo en especulaciones y provocar otro tipo de especulaciones". "Es una zona que tiene interés para posibles inversores y eso es bueno para la ciudad", concluyó.