MÓNICA ROS
VALENCIA
Regresa usted a la política activa tras unos años de descanso. ¿Qué le ha impulsado a liderar la candidatura de Compromís?
Trabajé durante 25 años desde EU, y en 2007 la formación se quedó fuera del ayuntamiento por negarse a pactar con el Bloc la coalición de Compromís. Fue un pésimo planteamiento. Además, yo fui expulsado del partido.
¿Cómo vivió la expulsión del grupo en el que había trabajado un cuarto de siglo?
La expulsión se marca en un contexto en el que yo defiendo una política de convergencia. Estaba muy contento con la política de EU que defendía Gaspar Llamazares, pero también estaba muy a disgusto con lo que se defendía aquí.
Usted ha criticado mucho al Bloc, pero ahora concurre con él a las elecciones ¿Qué ha cambiado?
Que ya no los tengo enfrente, como un rival. Estoy muy a gusto con el Bloc y con esta coalición de ecologismo político.
¿Por qué debe votar el electorado a Compromís y no a EU?
Principalmente porque somos más plurales y abarcamos un campo más amplio, con otras formaciones de izquierdas.
Pero la unión hace la fuerza y ustedes están divididos... El votante puede pensar que apoyarles no servirá de nada...
Lo que debe hacer el vecino, de entrada, es ir a votar. A quien quiera. Pero ir a votar.
Las encuestas le valoran muy bien a usted, pero dejan fuera del ayuntamiento a Compromís... ¿A qué cree que se debe?
Creo que algo falla en la elaboración de las encuestas porque es evidente que si soy el segundo candidato mejor valorado por detrás de Rita Barberá, pero no obtengo representación municipal, algo falla. Ahora bien, parece que es cierto que tenemos un problema en la comprensión con el nombre de la coalición y la ubicación de los candidatos.
¿Le reconocen por la calle? ¿Aún le vinculan con EU?
Sí me reconocen, y sí se confunden. El problema no es que confundan las siglas. El problema de esta ciudad es que hay muy poca gente que se preocupa por la política, y cuando se preocupa es cada cuatro años. Entonces, hay que recordarles que las cosas cambian. Uno está en el sitio donde estaba, pero con otro nombre.
¿Cómo van a movilizar al electorado, al ser la primera vez que optan a la alcaldía?
Mucha campaña en la calle, porque en la televisión, ninguna. Entre otras cosas porque nos ha dicho que ni en broma. El PP y el PSOE. Nosotros propusimos un debate a cuatro. Sabía que no era obligatorio, pero tenía la esperanza de que quisieran tener un debate un poco abierto. Pero lo han querido tener solo ellos. La imagen bipartidista no es buena. Esta ciudad no es en blanco y negro. Es una ciudad de color.
¿Cuál es el éxito de Barberá?
Por una parte ha formado un equipo de comunicación potente, y por otro, ha generado sistemáticamente el mecanismo de desmovilizar todo lo político de la ciudad. Valencia es fiestas y todo lo que haga falta, menos el debate político. Exagerando un poco, yo creo que Barberá tiene siempre el esquema de un señor que dijo una vez: «Haga como yo, no se mete en política». Y ese señor era Francisco Franco. Lo que hay que hacer es articular un movimiento ciudadano potente de defensa de los aspectos fundamentales para exigir que se resuelvan los problemas.
¿Se puede desbancar a Rita Barberá?
Por supuesto que sí.
¿Con un tripartito?
Bueno, es posible. Es un mecanismo por el que se han desbancado otros gobiernos. ¿Es posible? Bueno, depende. En estos momentos es la opción que parece más razonable, pero yo insisto: Todo depende de los resultados, de lo que vote la gente. Y en estos momentos hay que decirle a la gente que es posible y, además, que es necesario. Esta ciudad podría ser maravillosa si participamos y decimos lo que queremos.
Pero uno de los argumentos del PP es lo maravillosa y bonita que está la ciudad...
Que bonita está Valencia es una Valencia. Pero hay otra. Pondré como ejemplo una fotografía que hice un día desde el colegio 103, camino al Cabanyal. En primer plano se ve el colegio, lleno de barracones. Al fondo, la Ciudad de las Artes y las Ciencias (cuatrocientos millones de euros). Primer plano, la Valencia de todos los días. Segundo plano, «qué bonita está Valencia». En estos momentos necesitamos una ciudad donde podamos llevar a nuestros hijos a un colegio de calidad, tener unos servicios dignos y desplazarnos sin los agobios que los tenemos.