M. B. VALENCIA
El rastro ilegal que se monta cada domingo en los alrededores del rastro "oficial" de Mestalla ha llevado a las fuerzas de seguridad del estado a detener a cuatro vendedores ambulantes clandestinos y multar a más de treinta en lo que va de año.
Según fuentes del Ayuntamiento de Valencia y de la Policía Nacional, la erradicación de estos rastros ilegales es muy difícil de controlar. Como publicó ayer Levante-EMV, los vendedores tienen "avisadores" particulares que dan buena cuenta al resto de comerciantes sobre la situación física de los agentes, por lo que les es relativamente fácil escabullirse del cerco policial. A pesar de las detenciones y las multas, montan sus paraetas (mantas, en este caso) a menos de 200 metros de los coche patrulla, sin mostrar ningún tipo de temor.
El ayuntamiento recuerda que ya dio un paso al frente en la lucha contra este rastro alternativo reforzando la seguridad del oficial, poniendo verjas hace unos dos años. Siempre hay un dispositivo de vigilancia presente en la zona, y según las mismas fuentes, con la llegada de septiembre se incrementará el número de efectivos destinados a esta zona los fines de semana.
La Policía Nacional, por su parte, indicó a este diario que periódicamente se organizan operaciones conjuntas, con funcionarios de la Comisaría de Exposición y de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana.
"Esto es una porquería"
Los vecinos del barrio de Aragón mostraron también su descontento con esta situación, que lleva prolongándose más de un año. "Esto es una porquería, lo dejan todo hecho polvo", lamenta Marina, vecina del barrio. "Se colocan por todas partes, incluidos los jardines de Blasco Ibáñez, y los dejan llenos de basura", explica esta afectada. Los residentes piden a la policía una mayor presión sobre este fenómeno.