J. P. VALENCIA
El proyecto del nuevo Pont de Fusta, cuyo coste ronda los 11 millones de euros, incluye una leve remodelación del cercano Puente de la Trinidad, concretamente la renovación y ensanchado de sus aceras. Sin embargo, no está previsto abrir las dos escaleras de acceso al puente, que están clausuradas desde su construcción a principios de 2009.
Según fuentes municipales, las obras del Puente de la Trinidad se han pospuesto hasta después de las Fallas para dejar libre la que es una de las salidas más importantes de la ofrenda. Pero una vez que paseen las fiestas, la previsión es levantar las aceras, que ahora son de cemento, y hacerlas nuevas. Además, una de ellas, la del lado este, que es la que confronta con el paso de peatones, se ampliará hasta los dos metros de ancho, lo que facilitará el tránsito de personas en detrimento del tráfico de coches, que se quedarán sin uno de los tres carriles.
Lo que no está previsto abrir son las dos escaleras que suben del río al puente, construidas hace tres años y clausuradas desde el primer día por el peligro que representan las barandillas metálicas que les colocaron.
Fuentes municipales aseguran que esa decisión debe adoptarla la Dirección General de Patrimonio de la Generalitat Valenciana, que, a preguntas de este periódico, no ha dado una respuesta al respecto.