MÓNICA ROS VALENCIA
Figuras de tamaño natural con una estructura interior de madera muy ligera. La cara era una máscara de cartón y los vestidos, adornos e, incluso peinado, eran de papel. Así eran los "ninots" de falla en el siglo XIX, y así continuaron hasta principios del XX. Sin embargo, en la evolución del monumento fallero destacó una figura esencial: la de los maestros carpinteros, una especie de "alfareros del fuego" que dejaron a un lado el "pensat i fet" de los vecinos que trabajaban a destajo una sola noche para plantar el monumento, en aras de consolidar algo más "profesional", que requería trabajos más técnicos.
Así se asegura en el número 17 de la Revista d'Estudis Fallers, que se presentó ayer en el casal de Na Jordana. En el apartado dedicado a "estudis", destaca el texto elaborado por Elvira Mas y Jorge Vitores sobre "los primeros carpinteros conocidos que participaron en la elaboración de las fallas en la segunda mitad del siglo XIX". Los expertos han elaborado un listado de aquellos profesionales de la madera (carpintero y ebanistas), gracias a la solicitud de licencias para plantar las fallas en el periodo de 1888 a 1900, según datos del archivo municipal de Valencia. De todo el listado, los historiadores de arte que han elaborado el estudio destacan tres figuras: la de los "Vicent Sena" -el mayor y el menor-, la del ebanista Noguera y la de Pasqual Palos i Cambra. Y es que, tal y como cita el informe: "Después de la muerte, quedan de los hombres sus obras y las memorias de aquellos que los conocieron; en el caso de artesanos/artistas de lo efímero, transcurrido el tiempo, queda solo su rastro en unos pocos registros que permiten reconstruir solo la sombra de su vida. Con este texto, nuestro humilde tributo a estos primeros artistas del fuego".
Secciones y artículos
Además del informe sobre los primeros profesionales de la madera en el mundo fallero, la sección de "Estudis" contiene dos artículos más: el del historiador Javier Mozas sobre la configuración del vocabulario específico de la fiesta fallera a final del siglo XIX e inicios del XX, y el trabajo exhaustivo del profesor Víctor Agulló sobre las competiciones deportivas organizadas por las comisiones, que se centraban, principalmente, en campeonatos de pilota valenciana, atletismo y fútbol.
Ahora bien, la revista comienza con el apartado "Reflexions", que ofrece un dossier monográfico que quiere contribuir al debate sobre la candidatura de las Fallas a ser declaradas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad Inmaterial.
Por ello, el número 17 de la revista reúne algunas de las intervenciones de especialistas en patrimonio y cultura popular que participaron en la pasada edición de las jornadas denominadas "Converses a la Nau".
En la sección "Materials d'estudi" la edición recoge dos trabajos: uno sobre las posibilidades que las nuevas tecnologías ofrecen a la publicación de los "llibrets de falla" (de Josep Gregori Soler y Gonçal López-Pampló) y otro sobre las influencias artísticas expresadas en las fallas de Julio Monterrubio, a lo largo de sus 30 años de carrera (de los historiadores de arte Ivan Esbrí Andrés y María Llanos Iborra).
Finalmente, la revista d'Estudis Fallers se cierra con el apartado de reseñas que hace un repaso de las publicaciones de tema fallero más destacados del último año.