Arquitectura

García Ordóñez y GO.DB.

Fernando Martínez García Ordóñez es un arquitecto de origen asturiano que llegó a Valencia antes de la riada y ha dejado una brillante huella en la ciudad

26.05.2013 | 01:36
García Ordóñez y GO.DB.
García Ordóñez y GO.DB.

Fernando Martínez García Ordóñez, es un arquitecto que hoy tiene 90 años y muchas referencias biográficas (Selva, Cortina, Jordá, Palomares, Martínez Medina?), tanto personales como de su grupo, GO.DB. Arquitectos Asociados. Su amplísimo quehacer profesional a finales del XX y un buen número de obras muy conocidas en Valencia como el Colegio Guadalaviar, las viviendas de la riada del Cabanyal, Nuevo Centro, la iglesia de Xàbia, el edificio Lanas Aragón de Colón, etc., dan buena razón de quien llegó a Valencia meses antes de la riada y ha dejado una brillante huella.

García-Ordóñez es asturiano de origen, Académico de Bellas Artes de San Carlos y Mestre Valencià d´Arquitectura del Colegio de Arquitectos. Su trayectoria entre nosotros aparece ligada a la del estudio que fundó „con sus iniciales„, GO.DB., con Juan Mª Dexeus Beatty en 1960. Me pasará con él como con Antonio Escario, al que dediqué una anterior reseña: que sus trabajos son inseparables del grupo o sociedad en la que se integran. Es muy difícil definir los grados de intervención de unos y otros y Escario ya señaló, días después „y le honra„, que todos ellos eran coautores de las obras citadas. Ya lamenté no haber remachado allí más „el formato del artículo personal no da para ello„ la aportación de José A. Vidal y Pepe Vives, y de ello quiero no solo pedir excusas, sino aclararlo ahora para no causar ningún malentendido.

García Ordoñez trabajó sólo en su obra primeriza del Guadalaviar y asociado, desde 1960 hasta 1982, con cuatro compañeros: primero con Dexeus a quien invitó a venir desde Madrid, más tarde, con el estudio profesional GO.DB. ya formado, con Julio Bellot y José Manuel Herrero y, años después, con Francisco Pérez Marzá. Dispuso de muy buenas conexiones con el ministerio, y en general con la administración, particulares y empresas vinculados al Opus Dei, aprovechó „aprovecharon„ estas oportunidades con su buen hacer y su capacidad profesional, y nos han dejado una arquitectura de calidad, reconocible y reconocida en Valencia. Eso sí, con la diversidad y un toque personal evidente según el receptor del encargo. Cuando se trasladan a El Puig (Dexeus, más de despacho y relacionado con el cálculo, se retira por problemas de salud y muere en 1995) GO.DB. llega a disponer, según recoge Cortina, de más de 200 personas y una estructura profesional y empresarial pionera, tanto en las disciplinas abarcadas como en su organización, siempre dirigida por el Consejo de Asociados que él presidía.
Hay quien dice que García Ordóñez es y ha sido, sobre todo, un excelente gestor y organizador de trabajo. Quisiera, como mínimo, añadir por mi cuenta que es y ha sido un adelantado en los campos de la innovación estética de la arquitectura valenciana («sobre la percepción estética» versaba su discurso de la Academia), el urbanismo y la investigación, en un trabajo en el que siempre aparece, de una u otra forma, su lado religioso (es numerario de la citada congregación), su fuerza de voluntad y su vocación arrolladora. El momento más dulce de su quehacer se corresponde con la disposición de la mencionada nueva sede de El Puig (1973), en medio de campos de naranjos, con más de 1.000 m2., que disponía de una serie de pabellones interconectados y desplegados alrededor de una plaza-ágora, y que, además, contaba con un taller experimental (3.000 m2) para atender la línea de prefabricados que García Ordóñez impulsaba y de la que hablaremos. Como anécdota añadida, debemos citar la construcción aneja, de una vivienda con módulos prefabricados para uno de sus miembros: el arquitecto Bellot.
La Escuela-Jardín Guadalaviar (1958-59), fue, para mí „junto las viviendas Sta. Mª Micaela de Artal„ el primer referente valenciano de la arquitectura moderna y así lo publiqué allá en 1978 («Valencia 1874-1959. Ciudad, arquitectura y arquitectos»), que ya ha sido recogida en numerosas publicaciones (Informes de la Construcción, «L´Architecture d´aujourd´hui», «The Architect & Building News», ViA Arquitectura, etc.) y se ha transformado en objeto de culto de los arquitectos valencianos. Su limpieza y elegancia, en la línea de Mies, o el mismo juego de espacios, muy personales, destaca de su posterior ampliación realizada ya dentro del grupo GO.DB. Como apunté, fue su primera obra en Valencia, tras llegar desde Madrid (mayo 1957) de la mano de Bidagor, Director General del ministerio, como técnico de la Oficina del Plan de Gran Valencia, y verse inmediatamente inmerso en los trabajos derivados de la riada de Octubre. Sus propuestas de descentralización de Valencia quedaron en el cajón una vez elegida la Solución Sur con su sabida apuesta por las infraestructuras y la red de autopistas, una de ellas „recordemos„ por en medio del antiguo cauce. Recibió también el encargo de realizar el Grupo de viviendas del Cabañal, lo que le hizo recurrir a Dexeus en la dirección de obra, y, a la vez, iniciar en ellas una trayectoria, muy influida entonces por Fisac (en cuyo despacho trabajó de estudiante), de investigación en la vivienda que no abandonará.

El refinamiento formal del Guadalaviar, lo repite en el chalet del ministro Navarro Rubio junto al Parador de Xàbia (desgraciadamente sobre un enclave arqueológico y paisajístico de primera magnitud, proyecto 1959) y la espléndida Iglesia del Loreto en el Puerto, parroquial del Mar (1967), proyectada con Dexeus en 1963 para el recogimiento ante Dios y con «un baño de luz misterioso» que entra por la cubierta, que se transformará en símbolo de la arquitectura religiosa moderna española. En Valencia destacan de esta primera época los dos bloques de viviendas, «Cadahia» (proyecto 1962) de Jaume Roig esquina Alvaro de Bazán (con Lleó y Valls), de VIII plantas, donde actúa como copromotor privado, en una actividad empresarial que mantuvo hasta la disolución de GO.DB. Desde dichos años, el trabajo del grupo comienza a monumentalizarse y complicarse formalmente, como se observa en tres conjuntos urbanos de cierto impacto: Vicoman Rex, las viviendas en Pza. de América y el Grupo de «Edificios Luz» en la misma Alvaro de Bazán, el de mayor tamaño, resuelto con un zócalo comercial cubierto con un entresuelo corrido y con patios interiores, del que emergen 5 torres de viviendas de X-XII plantas. La piel de piezas prefabricadas de grano lavado, su complejidad y un cierto recogimiento „casi religioso„ de sus espacios interiores, serán lenguajes y formas que repiten y se identifican como propias.

Posteriores obras, en Ciudadela, Campus, Primado Reig, Sueca, Guillem de Castro, Bankisur en Lauria, Les Gavines en El Saler o Gola Blanca en el Perellonet, la Escuela de Estibadores, Lanas Aragón, etc., se contagiaron de esta búsqueda de expresividad; formas robustas, modulares y polivalentes, que abandonan la sutileza de los inicios de GO.DB. y se adentran en la contundencia de la imagen.

Su formación académica y su experiencia en la Oficina Técnica del Plan Sur (junto con el ingeniero Gómez-Perreta), posteriormente ampliada con viajes profesionales patrocinados por el ministerio, le convirtieron en un experto en urbanismo y a él recurrieron grandes promociones, como la citada de Edificios Luz y Campus. Pero es en el Nuevo Centro (1980-82), estrategia pionera de descentralización comercial al estilo USA, donde mejor proyecta sus ideas. Para ello, incluso, el grupo vuelve a aparecer como promotor, lo que le ocasionó graves consecuencias. La ejecución y puesta en marcha pasó por muchas dificultades, varias crisis económicas y llevó finalmente a la disolución por quiebra de GO.DB. en 1982; y a la dispersión de sus profesionales. Fernando García Ordóñez siguió con sus prefabricados, se presentará a concursos y emitirá informes técnicos, pero su obra prácticamente termina con el complejo y contradictorio edificio que realiza para Lanas Aragón-Rumasa en la calle Colón.

Nuevo Centro está organizado con una edificación abierta en varios bloques alrededor de una gran plaza peatonal con sótano que mira al río, diseño influido por su experiencia personal en el Centro Azca de Madrid. Su edificio central toma la forma de un contenedor con pasillo central cubierto y una cabeza comercial dedicada a El Corte Inglés. Un bloque exterior en altura, siguiendo la Avda. de Les Corts, se destina al Hotel Expo. Tiendas, supermercados, cines, aparcamientos, etc. disponen de una gestión común de los espacios generales y del soporte publicitario. Recientemente se han cumplido 30 años de su inauguración.

He dejado para el final su dedicación a la vivienda social, una constante profesional del momento, que vive con los problemas del chabolismo y de una fuerte demanda de alojamiento. En su caso, incorpora a las 614 Viviendas «Virgen del Carmen» del Cabañal, de la OSH, una distribución abierta y sin pasillos en el interior de las viviendas y su agrupación en bloques repetidos de II y V plantas adaptados a la parcela, ya usuales en Madrid. Inicia „como adelantamos„ su línea de investigación, industrializando sus paños de fachada, que continuará en los años siguientes con sucesivas propuestas de prefabricación y diferentes patentes. Hasta llegó a disponer de una sociedad propia para su explotación, situación insólita en el mundo profesional. Nos quedan de ello en Valencia las 8 viviendas experimentales en el Polígono de Campanar (1967-69), a encargo del Ministerio y la Obra Sindical del Hogar, con un sistema de construcción en módulos prefabricados 3,20x3,20x2,50 m. de altura, transportable y acoplable cuyo fácil montaje permitiría construir una vivienda en 18 horas. Tuvo un coste exagerado y permanecen olvidadas en dicho barrio. Posteriores patentes, como el sistema de piezas redondas especializadas, OVNIs, de 9 m. de diámetro (a la que pertenece la citada vivienda Bellot, 1974), y, ya disuelto GO.DB., la patente Albatros, con Guillem S.A. en Alginet, constituida por una vivienda completa prefabricada de un único módulo desplegable (y recuperable), tampoco cuajaron. Sus dibujos explicativos, tipo cómic, y sus maquetas „artilugio„, dan un toque jovial y accesible a quien tenía una personalidad rigurosa y, como se ve, perseverante.

Estamos no solo ante un excelente profesional, de delicada traza y suaves maneras, que gusta del juego de volúmenes y los contrastes de luz y sombra, sino también ante un curioso intelectual y experimentador nato; un visionario de la industrialización y de una nueva organización de los estudios de arquitectos? ¡Qué cercano, todo ello, a los pioneros de la arquitectura moderna!

apeninibanez@gmail.com