Un mediador dirimirá los conflictos vecinales originados por animales

El ayuntamiento prevé incorporar una figura que intermedie en este tipo de quejas de los vecinos

04.11.2013 | 00:24
Alimentar animales en la calle quedará prohibido, excepto para las personas autorizadas por el consistorio.
Alimentar animales en la calle quedará prohibido, excepto para las personas autorizadas por el consistorio.

El Ayuntamiento de Valencia planea la creación de una nueva figura municipal cuya función será la intermediación entre las partes en los conflictos vecinales originados por las molestias que suponen los animales en las calles de la ciudad, en especial los gatos.

En la próxima ordenanza sobre limpieza urbana y animales que prepara el Gobierno local –según algunas fuentes podría tramitarse antes de final de año–, se pretende incluir un apartado en el que quedarán regulados los cometidos de este mediador, encargado de imponer paz y justicia en las quejas y demandas de los vecinos y las instituciones motivadas por la acción de animales y mascotas; como por ejemplo la deposición de excrementos, los restos de comida o los ruidos en horas intempestivas.

Entre otras cosas, queda por determinar todavía qué forma jurídica adquirirá el intermediario que proporcione este tipo de servicio, novedoso en Valencia.

La intención de la nueva norma es evitar la presencia de un agente de la Policía Local en la resolución de este tipo de situaciones, para que se pueda alcanzar un acuerdo amistoso. A día de hoy, sólo un agente policial posee la autoridad necesaria para finiquitar estas cuestiones.

También se baraja la posible incorporación a este plan de responsables de protectoras de animales, sobre todo en los sucesos en los que los animales que provocan las quejas sean callejeros.

Nueva ordenanza sobre limpieza
En la nueva ordenanza municipal quedará prohibido, de forma explícita, alimentar animales en la calle, salvo que haya una autorización expresa del ayuntamiento para ello.

En los últimos meses, los expertos han alertado del aumento de los restos de comida que se han detectado por la manutención de gatos, perros, palomas y patos en las calles y parques de la urbe, lo que incrementa el riesgo de plagas de insectos y roedores.

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