11 de abril de 2015
11.04.2015
Miracles de Sant Vicent Ferrer

Los milagros ya se escriben con BIC

El Consell aprueba la declaración de las obras como Bien de Interés Cultural, lo que le compromete a su preservación

11.04.2015 | 00:28
Los milagros ya se escriben con BIC

Tal como estaba previsto desde que, hace dos años, se puso en marcha el proceso, la Generalitat Valenciana aprobó ayer a través del pleno del consell la declaración de los Miracles de Sant Vicent Ferrer como Bien inmaterial de Interés Cultural autonómico. Así lo confirmó ayer la consellera portavoz y ahora sólo falta su publicación en el Diario Oficial de la Comunitat Valenciana, que podría hacerse coincidir con la fiesta del patrón el lunes.

Esta declaración, tan esperada como lógica, tiene una función específica: obligar a las instituciones a salvaguardar la existencia de esta tradición. Porque lo que se ha considerado como bien protegido no es ni la fiesta vicentina en su conjunto ni sus protocolos, sino tan sólo los autos sacramentales y su puesta en escena, atendiendo a sus especiales características: estar redactados en lengua valenciana, escenificarse en la calle, por niños y haberse transmitido a través de los siglos. Tiene razones más que sobradas para coquetear con la Unesco, pero eso tendrá que esperar un tiempo.

A pesar de esta protección, los milagros viven un momento más que aceptable. Trece de las asociaciones participan en el concurso de Lo Rat Penat, que es el mejor barómetro y un impulso necesario, puesto que le añade ese aspecto competitivo que siempre es estimulante. Hasta el punto que algunas de las representaciones han acabado por convertirse en grandes puestas en escenas, casi pequeñas obras cortas de teatro. Y ha suscitado incluso el debate en el mundo vicentino, donde se ha llegado a dejar caer, sin éxito si la calificación de las actuaciones no se deberían hacer sobre los propios altares, sin revestimiento de decorados. Pero no menos cierto es que esa incorporación de decorados le ha dado un plus cualitativo a las iniciativas de participante.

Pequeñas y grandes historias
En los «milacres» se producen casos curiosos. Por ejemplo, en el Altar del Mar participan los niños del Colegio de Niños Huérfanos de San Antonio de Benagéber, prácticamente todos niños de familias desestructuradas y castellano parlantes, lo que aumenta el mérito de sus actuantes. El Mercado de Colón acoge a los niños del Colegio Dominicos. Xirivella escenifica un texto que sólo lo pueden representar ellos. En Riba-roja no hay niño de San Vicente, sino que el personaje lo representa una imagen, que convierte musulmanes a bofetones. La Canyada se ha reincorporado y lleva ya dos años participando de nuevo. Almàssera se dio de baja a última hora, pero trabaja en ello.

Russafa, hoy en el ayuntamiento
Russafa pondrá en escena hoy a las diez de la noche y en la plaza del ayuntamiento, tanto el milagro infantil como un texto para adultos que incluirá cameos de conocidos actores y personajes del mundo de la fiesta fallera. Una oportunidad muy especial para ver «teatre al carrer».

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